| Novedades INE
| |||||||||||||||||||||||||||
|
Enlaces
|
|||||||||||||||||||||||||||
Autores
Hispalink-Murcia. Equipo
Universidad de Murcia
Facultad de Economía y Empresa
Dpto. de Economía Aplicada
Campus de Espinardo, s/n
30100 Murcia
Tel. 968363730
Fax: 968363745
Coordinador:
José Daniel Buendía Azorín
Tel: 968363730
RESUMEN
En el actual contexto marcado por la inestabilidad de los mercados de deuda generada,
entre otros factores, por los elevados déficits públicos y el
fuerte endeudamiento público, la incertidumbre y desconfianza de los
agentes sociales asociada a la reforma del mercado de trabajo y la reestructuración
del sistema financiero, y el impacto de las medidas de ajuste fiscal aprobadas
recientemente junto a la subida del IVA que entrará en vigor a partir
del 1 de julio, se prevé un comportamiento contractivo de la economía
de la Región de Murcia en 2010, aunque de menor intensidad que el registrado
en 2009, estimándose una caída del VAB del -0,6% en sintonía
con la previsión para el conjunto nacional. Esta caída continúa
sustentándose en el ajuste del sector inmobiliario y las principales
actividades industriales y comerciales, con la excepción de las actividades
de bienes de consumo, transportes y comunicaciones y el debilitado sector público
regional.
INFORME SEMESTRAL Junio/2010
Este comportamiento de caída mas moderada respecto al año anterior es extensivo al empleo regional que, con los datos correspondientes al primer trimestre de 2010, contabiliza un descenso en la ocupación del -4,2% frente al -8,1% registrado en el primer trimestre de 2009, o el -8,3% de caída anual. Este proceso de destrucción de empleo se generaliza en todas las actividades, salvo las agrarias, donde la ocupación se incrementó un 20%. También el indicador del número de afiliados a la Seguridad Social registra un descenso más moderado del -1,5% en el mes de abril. Esto ha provocado un incremento del 20% de la población desempleada que ha supuesto un ingreso de 22.000 personas a la lista de parados durante el mes de mayo, superando ligeramente las 128.000 personas. No obstante, estas cifras experimentan una notable desaceleración si las comparamos con el crecimiento observado en el mismo periodo del año anterior que alcanzó el 72,9%.
Atendiendo a los resultados de las previsiones en las cuatro grandes ramas de actividad, se obtiene que todas se contraerán en mayor o menor medida en 2010, liderando este descenso nuevamente la Construcción (-3,2%), seguido por la agricultura (-1,2%).
Por su lado, las actividades industriales (-0,5%) y terciarias (-0,1%) mantendrán un comportamiento contractivo más moderado.
Si descendemos a un nivel de detalle mayor, nueve ramas actividad, es posible identificar algunas excepciones al comportamiento contractivo que, con carácter general, se prevé para los grandes sectores de actividad. Así, en el caso de la actividad industrial regional se prevé que continúe de forma más moderada el ajuste, tras dos años de importantes descensos, iniciándose un leve crecimiento de la producción de Bienes de Consumo al amparo del repunte en la demanda, mientras que los Bienes de Equipo e Intermedios siguen lastrados por el freno en las actividades constructoras y en la inversión pública, debilidades a las que se suman las dificultades crediticias que impiden una mayor capitalización de las empresas murcianas.
A pesar de no disponer de suficientes indicadores, los publicados a lo largo del primer trimestre del año ofrecen señales diversas. Por un lado, la EPA y el Servicio de Empleo Regional ofrecen datos desalentadores, con disminuciones en los ocupados en la Industria y aumentos en el número de parados inscritos en las oficinas de empleo, respectivamente, en torno al 12%. Igualmente, la afiliación a la Seguridad Social en esta rama se redujo un 6%, mientras el IPI obtenido entre enero y abril se redujo un 5,3%.
A pesar de que estos valores son menos desfavorables que los obtenidos en el
mismo periodo del año anterior, aún no permiten confirmar el
inicio de la recuperación global de las ramas industriales.
En el lado opuesto, la reducción en el paro estimado en el primer trimestre
(-1,9%), el incremento en el consumo de energía eléctrica de
las ramas industriales (6,5%) o el dinamismo de las exportaciones de productos
industriales, con un incremento del 7,3 % en el primer trimestre, incorporan
ciertas dosis de optimismo sobre la evolución de las actividades secundarias.
En el caso de las actividades terciarias, las principales actividades comerciales
registrarán caídas como muestran la mayoría de indicadores
en los cuatro primeros meses de 2010 respecto al mismo periodo del año
anterior, como el número de pernoctaciones (-3%), o el número
de viajeros (-1,3%) y pasajeros (-27,3%). Durante el primer trimestre el empleo
en dichas actividades se redujo a un ritmo del 2,9% respecto al mismo trimestre
del año anterior. Por el contrario, las actividades de transporte y
comunicaciones experimentarán un moderado crecimiento del 1,2% motivado,
fundamentalmente, por la mejora en el transporte de mercancías desembarcadas
que en el primer trimestre han registrado un crecimiento del 58,9% y la favorable
evolución de las comunicaciones.
Asimismo, aunque las medidas de ajuste fiscal limitarán el impulso de
los servicios de las Administraciones Públicas se prevé que éstas
crezcan en torno al 2%, compensando con 0,32 puntos porcentuales la caída
total del VAB.
La situación en el mercado laboral muestra una contención en
el proceso de destrucción de empleo al reducirse el empleo un 4,2% en
el primer trimestre de 2010 según los datos de la EPA. De forma similar,
los datos de afiliación a la Seguridad Social recogen una caída
más moderada del 3,5% durante los cuatro primeros meses de 2010 respecto
al mismo periodo del año anterior.
La consecuencia es el aumento también mas moderado del desempleo que,
en términos de paro registrado hasta el mes de mayo, experimentó un
crecimiento del 20,3%.
En definitiva, este aumento del desempleo limitará en gran medida la recuperación de la demanda agregada regional y contribuirá a la prolongación del periodo contractivo. Otros indicadores confirman la debilidad de la demanda de consumo como por ejemplo la evolución del índice de comercio al por menor que registró una caída del -2,6% hasta el mes de abril de 2010, o el consumo de gasolina que disminuyó el -6,5% hasta marzo.
La única excepción a este comportamiento se recoge en la mejora
en el ritmo de matriculaciones de turismos que, en los cinco primeros meses
de 2010, han experimentado un fuerte crecimiento del 44% y puede interpretarse
como síntoma de una incipiente recuperación, aunque este dato
esté fuertemente influenciado por el plan de ayudas públicas
establecido para la compra de turismos.
En resumen, la actualización de las previsiones de crecimiento de la
economía regional confirma que se mantienen las tasas negativas en 2010,
aunque con una notable desaceleración del ritmo de caída de la
actividad respecto a 2009, como consecuencia de una incipiente mejora en las
actividades de bienes de consumo y transportes y comunicaciones.
Habrá que esperar a que el dinamismo de los mercados internacionales y la desaparición de las tensiones financieras previstas para 2011, permitan contemplar un escenario de crecimiento, aún débil, pero con tasas positivas cercanas al 1%.