Actualizado: 6-7-2018
twitter @hispalink
Blog Hispalink

Previsiones Jul./2018
Nota de prensa Triptico
Mapa regional
Evolución gráfica
Crecimiento Sectores

Publicaciones

Análisis Regional
Informes Hispalink
Experiencias de la Red Hispalink

Presentación
Contenido

Red Hispalink

Proyectos
Equipos
Reuniones
Colaboradores
Novedades


Enlaces
Hispalink 1996-2018

RESUMEN:

INFORME SEMESTRAL Jul./2018

El ritmo de crecimiento económico previsto en la Región de Murcia se desacelera en 2018 respecto al crecimiento registrado en 2017 según se desprende de la actualización realizada el pasado mes de junio. Así, se prevé un crecimiento regional del VAB del 2,9% en 2018 frente al 3,2% publicado por el Instituto Nacional de Estadística para 2017. Esta trayectoria de progresiva desaceleración es previsible que se confirme en 2019 y 2020 hasta el 2,4% y el 2,1%, respectivamente. Este perfil es muy similar al previsto para la economía nacional en el que el crecimiento oscilará entre el 2,8% para 2018 y el 2,1% en 2020. La creciente ralentización prevista del crecimiento regional para el trienio 2018-2020 estaría condicionada por el desacuerdo actual en las negociaciones del "brexit", el giro proteccionista de la política comercial en Estados Unidos, el aumento del precio del petróleo, el endurecimiento de las condiciones monetarias, la desaceleración económica de algunos países emergentes y el notable ajuste fiscal para asegurar el cumplimiento del objetivo de déficit.

No obstante, la evolución de la coyuntura actual confirma el pulso económico de la economía regional durante los primeros meses de 2018 tanto desde la óptica de la demanda (interna) como de la oferta. Desde la perspectiva de la demanda, es el componente interno el que muestra mayor dinamismo tanto en términos de consumo como de inversión. Así, se constata una mejora del consumo de las familias con un crecimiento del consumo al por menor del 1,1% y de la matriculación de turismos a un ritmo del 7,1% en el periodo enero-mayo. La inversión empresarial muestra un dinamismo más moderado como lo refleja la matriculación de vehículos industriales que aumentan el 6,8% (enero-mayo) o el crecimiento del índice de producción industrial del 2,3% en el primer cuatrimestre, motivado principalmente por la fuerte expansión del 10,2% de los bienes intermedios. Por su parte, la demanda externa experimenta un retroceso con una caída del -3,8% de las exportaciones en términos reales durante el primer cuatrimestre debido principalmente al desplome de las exportaciones de bienes intermedios que descienden el -9,1% en el primer cuatrimestre. Por el contrario, las importaciones aumentan el 6,5% en términos reales (-0,2% en términos nominales) como consecuencia básicamente del componente de bienes de equipo (11,3%). En definitiva, son los componentes de la demanda interna los que sostienen el crecimiento de la producción y la generación de empleo mientras que el sector exterior contribuye negativamente, con un preocupante giro en la trayectoria de los últimos años.

Este dispar comportamiento de la demanda interna y externa aminora el ritmo de creación de empleo ya que en los primeros cinco meses del año el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó el 3,1% frente al 4,5% en el mismo periodo de 2017, mientras que con los datos disponibles del primer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) el aumento del empleo es muy limitado (0,4%). Excepto en el sector agrario que disminuye el -0,7%, la creación de empleo según los datos de afiliación se generaliza en el resto de sectores con especial intensidad en los sectores construcción e industrial que registran un crecimiento del 6,7% y del 4,1%, respectivamente.

Sin embargo, según la EPA también el sector construcción destruye empleo a un fuerte ritmo con un descenso del -13,4%, mientras que el sector industrial es el que lo genera con mayor intensidad (7,1%).

La consecuencia de este aumento moderado del empleo junto con una ligera caída de la población activa del -0,5% es la reducción del desempleo del -14,3% (5.870 personas en el último año).

Desde la óptica de la oferta, atendiendo a los resultados de las previsiones en las cuatro grandes ramas de actividad, se estima que en el periodo de estimación es el sector construcción el que lidera el crecimiento regional (3,9%, 3,2% y 2,8%, respectivamente).

En lo referente a las actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras, como viene siendo habitual las estimaciones de crecimiento incorporan un elevado nivel de incertidumbre. Así, además de los problemas estructurales relacionados con el déficit hídrico, a pesar de las lluvias a finales de la primavera, se han unido a otras vicisitudes, bien de orden meteorológico (granizo), bien de otra índole (producción en los países competidores y demanda internacional). Por otra parte, la información disponible sobre avances de producciones es muy escasa en el momento de elaborar este informe. Entre las producciones que presentan una evolución positiva destacan los cereales como el trigo, con un aumento de producción -datos hasta abril- del 37,6%, o la cebada, con un incremento del 38,4%. Sin embargo, otros productos han registrado descensos importantes, como la almendra (-5,6%), la patata con una reducción del 3,2%, o determinadas hortalizas como el tomate (-20,8%), o el calabacín (-14,5%). Algo similar ocurre con las producciones ganaderas, con variedades que han experimentado un importante aumento (datos hasta marzo), como el caprino (20,2%), y otras con un significativo descenso, destacando el ganado porcino (-6,9%). También la ocupación en el sector primario apunta una cierta contracción. Por un lado, la Encuesta de Población Activa estima una reducción del 5,7% cuando compara los primeros trimestres de este año y del anterior; mientras que, por su parte, los datos de Afiliados a la Seguridad Social de la agricultura del mes de mayo, señalan una leve disminución de efectivos del 0,7% en un año. Finalmente, las cifras de comercio exterior presentan evoluciones contrapuestas ya que la sección 1 (Animales vivos y productos del reino animal) aumenta un 4,1%, hasta abril; mientras que la sección 2 (Productos vegetales) disminuye levemente (-0,6%).

En conclusión, y con todas las cautelas pertinentes a este sector, la estimación de crecimiento del VAB agrario para 2018 es del 0,5%, mientras que para 2019 y 2020 es previsible que se intensifique hasta el 1,6%.


En lo concerniente a las actividades industriales, se prevé un comportamiento procíclico similar al del PIB regional, aunque algo más intenso (3 décimas más en promedio).

Aunque la característica del sector es la consolidación de su crecimiento, es previsible que se vaya atenuando lentamente como consecuencia del agotamiento de los factores que favorecieron el dinamismo de los últimos ejercicios y la subida del petróleo o las incertidumbres que amenazan los flujos comerciales.

Por tanto, será la demanda interna la principal responsable del crecimiento de estas ramas, viéndose muy limitada la aportación del sector exterior, tal como muestran los últimos datos disponibles de exportaciones e importaciones.

Con los indicadores disponibles hasta la fecha, el Índice de Producción Industrial (IPI) muestra un crecimiento entre enero y abril del 2,3% anual, valor algo inferior al índice nacional y claramente por debajo del obtenido en el mismo periodo de 2017, lo que confirmaría el patrón de desaceleración comentado. No obstante, a diferencia de lo ocurrido en 2017, en los cuatro primeros meses del año, el peor comportamiento es el mostrado por las ramas energéticas, mientras que aumenta la producción industrial tanto de bienes intermedios (10,2% anual) como de bienes de equipo (9,2%). En resumen, aislando el componente energético, el crecimiento del IPI en los cuatro primeros meses se acelera respecto al año anterior.

En términos de ocupación, los datos de la EPA muestran un considerable aumento de ocupados (7,1% anual), mientras que las cifras de afiliación a la Seguridad Social exhiben un crecimiento del 4,1% en el periodo enero-mayo.

Sin embargo, los datos de comercio exterior relativos a los cuatro primeros meses del año no son muy alentadores. Concretamente, en términos nominales las exportaciones se redujeron un 3,2% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras las importaciones lo hicieron en un 0,2%, frente a los incrementos superiores al 25% en el mismo periodo de 2017.

Analizando la evolución real a partir de los índices de valor unitario, se confirma que las exportaciones cayeron en el periodo indicado un -3,8%, siendo particularmente intensa la caída en el grupo bienes intermedios (-9,1%) y menos acusada en bienes de consumo (-1,4%). En el caso de los bienes de equipo no hay tal descenso, sino que aumentan un 4,1%. En el caso de las importaciones, la variación real es positiva (6,5%) y generalizada (11,3% bienes de capital; 6,2% bienes de consumo y 5,1% bienes intermedios).

En síntesis, a pesar de que el sector industrial presenta resultados y expectativas positivas, tiende a la moderación en sintonía con la evolución prevista para el conjunto de la economía regional. La materialización o atenuación de determinados riesgos será crucial de cara a la evolución futura del sector. En cualquier caso, uno de los rasgos más interesantes es la pérdida de fuelle del sector exterior, en concreto de las exportaciones, que, no obstante, se prevé que sea compensada por el impulso de la demanda interna.

Las actividades de la construcción consolidan el mayor pulso económico tanto en lo que respecta a la actividad residencial como en el ámbito de la obra pública. Algunos indicadores del sector confirman el liderazgo del sector y el dinamismo de la actividad como lo muestra la evolución de las viviendas visadas y terminadas que en el primer cuatrimestre del año han aumentado el 71,4% y el 104,1%, respectivamente, y la compraventa de viviendas y licitación oficial que crecen a un ritmo del 28,5% y 33,3%.

Por último, el número de afiliados a la Seguridad Social registra un crecimiento del 6,7% anual en el periodo enero-mayo. El resultado de las estimaciones realizadas presenta un crecimiento del sector del 3,9% en 2018 con una tendencia a estabilizarse en el 3% en los dos próximos años.

Finalmente, en el caso de las actividades terciarias en el que recordemos la confluencia de múltiples y diferenciadas actividades se prevé un crecimiento conjunto de su valor añadido del 2,8% en 2018. Respecto a las actividades del subsector transportes y comunicaciones los indicadores muestran un comportamiento de distinto signo. Los datos más positivos son los de transporte aéreo de pasajeros con un incremento de 10,4% en el periodo enero-mayo. También son positivas las cifras de transporte por carretera, ya que en el primer trimestre del año ha habido un aumento del 7,8% en toneladas transportadas con origen o destino en la Región de Murcia. Sin embargo, el trasporte marítimo no sigue la senda descrita por las dos modalidades anteriores, puesto que el tráfico de mercancías en el Puerto de Cartagena experimentó una reducción del 3,1% en el primer cuatrimestre. Esta reducción se ha debido a la disminución del 3,3% en el transporte de graneles, ya que el transporte de mercancías en general aumentó un 2,1%. También presentó un dato muy positivo el número de pasajeros de cruceros, ya que fue un 40,2% mayor que el del pasado ejercicio.

El resto de actividades comerciales, financieras y turísticas mantienen un comportamiento más uniforme como lo muestra la evolución de algunos indicadores como el índice de la cifra de negocios del sector que aumentó el 4,3% en el periodo enero-abril, o la evolución del número de viajeros y pernoctaciones que registraron un incremento en los cinco primeros meses del año del 1,7% y 2,1%, respectivamente. Por último, el comportamiento de la Administración Pública regional mantiene un notable impulso por el plan de pagos a proveedores, el anticipo a cuenta del nuevo modelo de financiación y el aumento en la oferta de empleo público.

Este dinamismo se produce también en el comportamiento del empleo terciario que registra un aumento del 3,6% durante el periodo enero-mayo según los datos de afiliación a la Seguridad Social.

En síntesis, la actualización de las previsiones de crecimiento del VAB de la economía regional confirman para el periodo 2018-2020 un escenario de crecimiento caracterizado por una cierta ralentización de la actividad desde el 2,9% de 2018 hasta el 2,1% de 2020. Se prevé la consolidación del sector constructor como locomotora del crecimiento regional y un debilitamiento de la actividad industrial apoyada en el agotamiento del sector exterior.