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Autores
Hispalink-Murcia. Equipo
Universidad de Murcia
Facultad de Economía y Empresa
Dpto. de Economía Aplicada
Campus de Espinardo, s/n
30100 Murcia
Tel. 968363730
Fax: 968363745
Coordinador:
José Daniel Buendía Azorín
Tel: 968363730
RESUMEN
La revisión realizada de las previsiones de la economía de la Región de Murcia durante el año 2009 apunta una aceleración en el ritmo de caída, que incluso supera al previsto en el entorno nacional, y que se prevé en el -3,9% del VAB frente al -3,6% del conjunto nacional. Este mayor deterioro se sustenta en el profundo ajuste y redimensionamiento del sector inmobiliario y su extensión hacia las principales actividades industriales y comerciales. Los únicos sectores que compensan las caídas tan acusadas del resto, son el sector agrario y el sector público regional.
INFORME SEMESTRAL Diciembre/2009
La economía de la Región de Murcia durante el año 2009 experimentará una aceleración en su ritmo de caída, que incluso supera al previsto en el entorno nacional, previéndose que alcance una tasa del -3,9% del VAB frente al -3,6% del conjunto nacional. Este mayor deterioro viene justificado por el profundo ajuste y redimensionamiento del sector inmobiliario y su extensión hacia las principales actividades industriales y comerciales. Los únicos sectores que contrarrestan las caídas tan acusadas del resto, según nuestras últimas estimaciones, son el sector agrario, el sector transporte y comunicaciones y las actividades del sector público regional.
En este contexto, los datos de empleo en la región correspondientes al tercer trimestre de 2009 corroboran las negativas perspectivas apuntadas, intensificándose el descenso en la ocupación que había comenzado en el segundo trimestre de 2008. Así, la caída interanual en los tres primeros trimestres alcanza el 8,1% y se generaliza en todas las actividades, salvo las agrarias, donde la ocupación se incrementa casi un 16%. También el indicador del número de afiliados en alta a la Seguridad Social registra un descenso significativo y se sitúa en el mes de septiembre por encima del -7%. Esto ha provocado un incremento en el número de desempleados hasta superar las 151.000 personas en el tercer trimestre de 2009. Ello supone un crecimiento de casi el 50% respecto al mismo periodo de 2008, y un 76% en el conjunto de los tres trimestres disponibles, situando la tasa de paro en el 21% de la población activa. El único indicio positivo es la desaceleración que se observa, algo también evidente en el caso de la matriculación de vehículos desde el mes de julio, que llega incluso a alcanzar tasas positivas de variación en el mes de octubre (14,9%), consecuencia de las ayudas públicas otorgadas.
Realizando un análisis con mayor detalle de los resultados por ramas de actividad, se observa que la Construcción (-10%) y la Industria (-13,5%), son las que presentan un comportamiento más desfavorable y explican algo más de la ¾ partes de la caída total del VAB. Por su parte, para las actividades englobadas en Servicios de mercado se prevé una caída del -3,1%, lo que supone 1/3 de la caída total del VAB.
En lado opuesto, con un comportamiento positivo y por tanto compensador se sitúan las actividades agrarias (2,2%) y las actividades del sector público (3,6%), que contribuyen conjuntamente con 0,7 puntos porcentuales.
Las actividades terciarias, aunque tienden a tener un efecto compensador en etapas de crisis, en esta ocasión no es así y las principales actividades comerciales registran caídas de actividad como muestran la mayoría de indicadores, entre los que cabe citar, el número de pernoctaciones, el número de viajeros y pasajeros, alcanzando éstos últimos descensos de dos dígitos. El empleo regional en los Servicios se redujo un 1,3% hasta el tercer trimestre del año (la menor de las caídas en las ramas no agrarias), lo que supone 5.000 ocupados menos en este sector. Por su parte, el desempleo aumentó un 38% hasta septiembre (11.000 parados más en los Servicios), aunque las cifras del tercer trimestre reflejan un menor descenso en el número de parados (-8,6%) que apuntan a la leve recuperación que se estima para 2010. Solamente el impulso de los servicios de las Administraciones Públicas que crecen en torno al 3,6%, compensa con medio punto porcentual la caída total del VAB. También, aunque con menor relevancia dada su reducida participación, las actividades de Transportes y Comunicaciones registrarán un ligero crecimiento del 0,9%, mostrando un comportamiento muy dispar por subsectores. Según los indicadores disponibles hasta el momento se han producido importantes reducciones del transporte aéreo de pasajero y en el marítimo de mercancías observándose, asimismo, un descenso del transporte por carretera. No obstante, la evolución del subsector de las comunicaciones, especialmente al final del periodo, permite estimar el leve crecimiento señalado.
Este papel compensador es extensivo hacia las actividades agrarias que se estima que registren un moderado crecimiento para el ejercicio 2009, previéndose un aumento del 2,2%. Este impulso, moderado pero importante en el actual contexto, es también amortiguador de la caída generalizada del empleo, registrando en este caso un incremento promedio del empleo de los tres trimestres del 15,8%, respecto al mismo periodo del año anterior.
Para el año 2010 se espera que la agricultura continúe la senda de moderado crecimiento
La evolución procíclica de la industria se manifiesta con toda su intensidad en la región, experimentando un duro ajuste sólo equiparable y relacionado en parte con el de la Construcción. La evolución del IPI refleja claramente este retroceso, cayendo en los nueve meses disponibles a cifras superiores a 2 dígitos (salvo en el mes de agosto). Los índices de bienes de equipo, bienes de consumo duradero y bienes intermedios son, por este orden, los que presentan una mayor caída entre enero y septiembre.
En el caso específico de la energía se observa también una caída de la demanda de energía que, junto con las moderadas condiciones climatológicas de algunos meses de este año, ha provocado una importante reducción de la producción de energía y del valor añadido generado, estimándose para el 2009 una contracción del 5,0%. Habrá que esperar al ejercicio siguiente para contabilizar registros positivos del entorno del 3%.
La situación laboral muestra el efecto de los resultados anteriores con toda su crudeza al reducirse el empelo del sector en más de 20.000 personas en los tres primeros trimestres del año, lo que supone una caída interanual del 20,6%. Por su parte, los parados en estas actividades se duplicaron en los tres primeros trimestres, lo que supone en torno a 7.700 parados más que en el mismo periodo de 2008. Con carácter general, la recuperación de las actividades industriales no se producirá hasta el año 2011.La caída de la Construcción, no por esperada deja de ser preocupante, dado el importante papel que ha jugado en el crecimiento regional. Las últimas estimaciones cifran su caída en el entorno del 10% para 2009, previéndose que continúe hasta el último año de predicción. Las cifras de paro son suficientemente ilustrativas de su desplome, ya que experimentan un crecimiento del 116% en los tres primeros trimestres del año, es decir, 18.600 desempleados más (casi 1/3 del incremento absoluto del paro en la región).
La caída en los ocupados es igualmente preocupante, tanto por su descenso absoluto, casi 35.000 ocupados menos, como por su impacto en el empleo regional ya que 2 de cada 3 empleos perdidos corresponden a esta rama de actividad. Como se ha comentado, su relevancia en la última década unida a sus estrechos vínculos con otras ramas de actividad (industria o servicios inmobiliarios) amplifica su impacto sobre el conjunto regional.
Desde la perspectiva de la demanda regional, se observa también una intensa caída y debilidad del consumo como lo demuestra el descenso del -4% del índice de comercio al por menor en los tres primeros trimestres de 2009, así como la disminución en el consumo de gasolina. No obstante, la mejora en el ritmo de matriculaciones puede interpretarse como síntoma de un incipiente recuperación.
En resumen, la actualización de las previsiones de crecimiento de la economía regional apunta hacia una aceleración de la caída de la actividad generalizada, con la importante excepción de las actividades agrarias y las del sector público.