Actualizado: 20-12-2017
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Hispalink 1996-2017

RESUMEN
La previsión que realizamos para la Comunidad de Madrid se cuantifica en una tasa de variación del PIB regional del -9,4%, coincidente con la prevista para el conjunto nacional, aunque barajamos algún escenario en el que esta tasa pudiera ser aún más negativa.

INFORME SEMESTRAL Jul./2020

Cuatro meses después de la declaración de pandemia generada por la Covid-19 la incertidumbre continúa presente. Ya no es sólo la preocupación por la actual crisis económica desencadenada tras las medidas aplicadas como contención del contagio en plena crisis sanitaria, que supusieron la paralización brusca de las actividades productivas declaradas como no esenciales. Ahora, la preocupación se sigue manteniendo en el ámbito sanitario donde, una vez superado el colapso de los hospitales en los meses de marzo y abril, se plantea si estamos abocados a un escenario donde tengamos que convivir con este nuevo coronavirus SARS-CoV-2 hasta que se produzca el descubrimiento de la ansiada vacuna. Esta situación provoca que sigan vigentes las preguntas relacionadas con la intensidad de la crisis y con la duración de ésta.

En la definición del impacto de la crisis en la Comunidad de Madrid se configuran los siguientes factores. Por un lado, el entorno y, por otro, las hipótesis adoptadas en este proceso de predicción.

Respecto al entorno, la extensión mundial de la crisis sanitaria causada por el coronavirus SARS-CoV-2 donde, como si de un efecto dominó se tratase, han ido cayendo todos los países (ver este sitio web para la actualización de la información: https://coronavirus.jhu.edu/map.html) y las medidas adoptadas para contener el contagio han conducido a un shock sin precedentes. El confinamiento total de la población (sin distinción de tramos de edad) y la declaración de actividades consideradas esenciales sometidas a un férreo control y restricciones, e implicando el parón inmediato de la actividad en las actividades productivas no esenciales, ha desembocado en un efecto positivo para el ámbito sanitario (en el sentido de un mayor control de los contagios y mejora en la gestión del colapso inicial) pero ha venido acompañado de una crisis económica sin precedentes. Que la economía puede pararse ha quedado demostrado, y que no es fácil e inmediato retornar a la situación precedente también.

A escala mundial, el pronóstico más reciente del FMI prevé un descenso de PIB mundial del -4,9%, mientras que la Comisión Europea prevé una caída algo menor, del 3,5%. Estas diferencias ya ponen de manifiesto la incertidumbre global sobre el impacto de los efectos finales de esta crisis derivada de la pandemia. En Europa, el panorama es aún más desalentador, pues se sitúa como la economía con mayor impacto negativo por la crisis sanitaria. De hecho, la previsión del FMI es de una tasa del PIB del -10,2% en la economía europea en 2020. En el caso de España, la previsión del FMI apunta a una caída del 12,8%, idéntico pronóstico al de Italia, siendo, por tanto, los dos países europeos más afectados. No obstante, desde la declaración de la pandemia, las previsiones económicas realizadas por diferentes analistas e instituciones, tanto públicas como privadas, se han venido actualizando a media que se disponía de más información de la evolución de la situación y, en todo caso, formulándose hipótesis y escenarios alternativos.

Lo cierto es que el dato del PIB de España del primer trimestre de 2020 publicado por el INE, con un descenso interanual del 4,1% (-5,2% intertrimestral), vino a confirmar las expectativas respecto al efecto negativo histórico de las medidas de confinamiento implementadas sobre la actividad económica, con tan sólo dos semanas afectadas (de 13 en total en el periodo considerado). En el segundo trimestre, se espera un descenso del triple de la intensidad contabilizada en el primero, puesto que se han visto afectadas más semanas por las restricciones derivadas del estado de alarma. Ya a partir del tercer trimestre, y como consecuencia del fin del estado de alarma y del comienzo de la denominada “nueva normalidad” que ha permitido el retorno de muchas actividades del sector servicios, se espera que aún se registren descensos pero cada vez menores en la medida en que las empresas retornen a la actividad económica y que se restablezcan las cadenas de suministro. Por tanto, cabe apreciar una paulatina reactivación de la economía, aunque de forma desigual en cada sector. Es tan sencillo como recordar que gran parte de la actividad económica se paralizó por completo durante el confinamiento general motivado por el estado de alarma, excepto en los sectores vinculados a las actividades denominadas esenciales. De hecho, algunas actividades han visto inalterada su producción o incluso incrementada. Son precisamente, determinadas áreas de actividad productivas relacionadas con la industria agroalimentaria, química y farmacéutica, sanidad, transporte de mercancías y mensajería las que presentan mejor desempeño en la recuperación, además de las ramas productivas que han podido ejercer el teletrabajo. Por el contrario, otras actividades relacionadas con la hostelería, restauración, cultura y ocio, automoción … atravesarán una recesión más prolongada.

Para 2020, la red Hispalink prevé una contracción significativa del PIB en la economía española, del orden del 9,4% en tasa de variación anual, menos drástica que la previsión realizada por el FMI. La previsión que realizamos para la Comunidad de Madrid se cuantifica en una tasa de variación del PIB regional del -9,4% también, aunque barajamos algún escenario en el que esta tasa pudiera ser aún más negativa. En principio, consideramos un contexto en el que persiste la pandemia por la Covid-19 con posibles rebrotes, pero controlados, en el territorio español y, de igual forma, en el madrileño. No se contempla, por tanto, en este escenario la posibilidad de un segundo confinamiento generalizado de la sociedad española, que sería un duro varapalo para la actividad económica.

Más allá de centrarnos en la explicación de la evolución de los principales indicadores de actividad económica disponibles y extrapolar su comportamiento, los modelos econométricos empleados se basan en la composición sectorial de la economía madrileña. Los factores que determinan el diferente comportamiento de la economía madrileña respecto a la nacional se explican, en primera instancia, por la estructura productiva. El peso del sector industrial en la Comunidad de Madrid es del orden del 9,7% y del 15,9% en España. En el caso de los servicios, representan un 85,2% en la Comunidad de Madrid y un 74,8% en España. Esto hace que nuestra previsión para la economía madrileña, en función de los sectores más afectados, pueda ser similar a la evolución de la economía española en 2020 o, en caso más desfavorable, verse más perjudicada.

En 2021, pronosticamos un retorno a tasas positivas, en la medida en que no se complique la crisis sanitaria y se consiga avanzar en la recuperación económica de todos los sectores. España crecería un 7,0% y la Comunidad de Madrid un 7,9%, en términos de PIB, ahora ya favorecida por el impulso que se pronostica para el sector de servicios donde la economía madrileña tiene mayor representación. De todos modos, la incertidumbre es muy elevada y un rebrote de los contagios del coronavirus no controlado conduciría a un escenario más desfavorable.

Aunque en este momento es complicado aventurar qué puede suceder más allá de 2021 a escala regional y, de hecho, la red Hispalink no ha realizado predicciones para los años siguientes, dada la incertidumbre y los condicionantes actuales, consideramos que la economía madrileña podría crecer en 2022 por encima del 4%. Como ya hemos señalado, esta previsión está condicionada a que no se produzca un nuevo rebrote significativo de contagios que complique la atención hospitalaria. Lo que la pandemia nos está dejando como lección en esta crisis es que las previsiones cambiarán en función de la virulencia con que sea golpeada cada economía. Esperemos que no sea así.