Actualizado: 20-12-2017
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RESUMEN
Las perspectivas de la economía catalana para el presente año 2017 son positivas con un aumento previsto del VAB alrededor del 3,0%. Sin embargo, se espera que los próximos años el ritmo de crecimiento se sitúe en valores positivos pero inferiores al de 2017. En concreto, se prevé que la economía catalana crezca un 2,3% en 2018 y un 2,2% en 2019. Esta desaceleración en el ritmo de crecimiento sería similar a la que se espera para el conjunto del estado.
A nivel sectorial, en el presente año destaca el dinamismo de la industria que crecería a un ritmo del 4,2%, si bien en 2018 y 2019 se produciría una ligera ralentización en sus ritmos de crecimiento alcanzando unas tasas inferiores del 2,8% y 2,9%, respectivamente. Por su parte, las perspectivas para el sector de la construcción muestran una cierta aceleración respecto a las cifras observadas en 2016 donde la tasa de crecimiento fue del 1,5% mientras que para el presente año y los dos siguientes se esperan crecimientos del 4,5%, 3,0% y 2,2%, respectivamente. Por último, el sector servicios alcanza una tasa de crecimiento del 2,5% en 2017 y 2,1% tanto en 2018 como en 2019 en sintonía, aunque ligeramente inferiores, con las que se esperan para el conjunto del estado. La retirada prevista de algunos estímulos fiscales y monetarios durante los próximos años así como el cambio previsto en la coyuntura europea son los principales factores que contribuyen a explicar la evolución prevista.

INFORME SEMESTRAL Dic./2017

Con la información estadística disponible en el momento de realizar el presente informe, la previsión del ritmo de crecimiento del PIB de la economía catalana para el presente año 2017 muestra una leve desaceleración respecto a la observada durante 2016 (3,4% según se desprende de la información recogida en la Contabilidad Regional de España base 2010). En concreto, se prevé que durante 2017 el VAB generado por la economía catalana aumente un 3,0%. Esta previsión pone de manifiesto que la economía catalana crecerá al mismo ritmo que la del conjunto del estado. Sin embargo, las previsiones tanto para 2018 como para 2019 son algo más pesimistas: se espera una desaceleración en el ritmo de crecimiento, de manera que la economía catalana crecería a razón de un 2,3% en 2018 y un 2,2% en 2019.

A nivel global, el principal factor que explicaría el comportamiento previsto para la economía catalana durante 2017 es una relantización de la demanda interna que se refleja en una ligera reducción del ritmo de crecimiento tanto del consumo privado como de la inversión privada. Sin embargo, se espera que las exportaciones de bienes y servicios se dinamicen considerablemente respecto a 2016, como consecuencia principalmente del fin del período de precios bajos del petróleo y de la política monetaria “a la baja” vivida en los últimos años. Además también hay que tener en cuenta la evolución de la cotización del euro que se prevé más incierta de cara al futuro que en los últimos años.

Desde una perspectiva de oferta y en términos de VAB, a nivel sectorial durante el presente año se espera que se haya consolidado el final de la senda de crecimiento negativo que persistió desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2014 en el sector de la construcción. En concreto, se espera que en 2017 el sector de la construcción alcance una tasa de crecimiento interanual del 4,5%, un crecimiento que se mantendría aunque a un ritmo inferior durante los dos próximos años cuando el ritmo de crecimiento se situaría en el 3,0% y el 2,2% respectivamente. Ello significaría que se consolida el fin de los ajustes en este sector como consecuencia de la sobreproducción de los años anteriores y la reducción de la presión demográfica pero especialmente de la dificultad en la consecución de créditos hipotecarios y del freno en la inversión pública (a todos los niveles de la administración), que ha sido ha sido especialmente importante durante los pasados años.

En lo que se refiere al sector industrial, se espera una evolución positiva durante 2017 con variaciones en términos interanuales del 4,2%, una tasa ligeramente superior a la experimentada durante 2016 (4,1% de acuerdo con la información recogida en la Contabilidad Regional de España base 2010). El principal motivo de este comportamiento sería la leve mejoría que se prevé que presenten tanto la demanda interna como externa. Sin embargo, se espera que en 2018 y 2019 se produzca una desaceleración en los ritmos de crecimiento del sector industrial que alcanzaría unas tasas del 2,8% en 2018 y del 2,9% en 2019.

En cuanto al sector servicios, las perspectivas son favorables debido al comportamiento agregado de la demanda interna y del gasto público, que se traduciría en una tasa de crecimiento interanual esperada del 2,5% en 2017. De manera similar a la trayectoria esperada para el sector industrial, el comportamiento del sector servicios para 2018 y 2019 mantendría una senda positiva de crecimiento aunque con una tasa ligeramente inferior: 2,1% en ambos años. El comportamiento esperado del gasto público así como el cambio en la coyuntura internacional, especialmente relevante en lo que se refiere a la demanda turística, son los principales factores que explican la evolución esperada de la actividad de este sector.

Las previsiones presentadas muestran, por tanto, una consolidación del proceso de recuperación de la economía catalana, aunque con una cierta reducción de los ritmos previstos de crecimiento para los dos próximos años. Sin embargo, es importante señalar que hay diversos elementos que añaden incertidumbre a las previsiones presentadas en el presente informe y que será necesario seguir con atención durante los próximos meses. Un factor tiene que ver con la capacidad de la economía para conseguir que el cambio de ciclo esperado sea capaz de generar empleo neto de manera rápida y, por tanto, de su capacidad para contribuir a mejorar la confianza y las expectativas de los consumidores y las empresas para consolidar así el impulso necesario por parte de la demanda interna. Por otro lado, habrá que ver cómo evolucionan las medidas de política económica del gobierno central y del autonómico a resultas del escenario post-electoral de los próximos meses. Además, también hay que tener en consideración cuáles serán las consecuencias del “BRexit” sobre las economías no sólo del Reino Unido sino también las de los países miembros de la Unión Europea.