Actualizado: 6-7-2018
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Hispalink 1996-2018

RESUMEN
Las perspectivas de la economía catalana para el presente año 2018 son positivas con un aumento previsto del VAB alrededor del 2,6%, un valor idéntico al esperado para 2019. Sin embargo, se espera que el ritmo de crecimiento para 2020 se sitúe en valores positivos pero inferiores a los observados en los años anteriores. En concreto, se prevé que la economía catalana crezca un 2,1% en 2020. Esta desaceleración en el ritmo de crecimiento sería similar a la que se espera para el conjunto del estado.
A nivel sectorial, en el presente año destaca el dinamismo de la industria que crecería a un ritmo del 4,1%, si bien en 2019 y 2020 se produciría una ligera ralentización en sus ritmos de crecimiento alcanzando unas tasas inferiores del 2,8% y 2,6%, respectivamente. Por su parte, las perspectivas para el sector de la construcción muestran una cierta aceleración respecto a las cifras observadas en el pasado más reciente dado que para el presente año y los dos siguientes se esperan crecimientos del 5,3%, 4,2% y 3,4%, respectivamente. Por último, el sector servicios alcanzaría una tasa de crecimiento del 2,0% en 2018, 2,5% en 2019 y 1,9% en 2020. La retirada prevista de algunos estímulos fiscales y monetarios junto al aumento del proteccionismo en el ámbito del comercio internacional durante los próximos años así como el cambio previsto en la coyuntura europea son los principales factores que contribuyen a explicar la evolución prevista

INFORME SEMESTRAL Jul./2018

Con la información estadística disponible en el momento de realizar el presente informe, la previsión del ritmo de crecimiento del PIB de la economía catalana para el presente año 2018 muestra una leve desaceleración respecto a la observada durante 2017 (3,3% según se desprende de la información recogida en la Contabilidad Regional de España base 2010 publicada en marzo de 2018). En concreto, se prevé que durante 2018 el VAB generado por la economía catalana aumente un 2,6% mientras que según estimaciones de IDESCAT la tasa de crecimiento del VAB en Cataluña en 2017 fue de 3,3%. Esta previsión pone de manifiesto que la economía catalana crecerá a un ritmo ligeramente inferior al del conjunto del estado. Las previsiones tanto para 2019 como para 2020 también apuntan a un estancamiento en el ritmo de crecimiento seguido de una desaceleración, de manera que la economía catalana crecería a razón de un 2,6% en 2019 y un 2,1% en 2020.

A nivel global, el principal factor que explicaría el comportamiento previsto para la economía catalana durante 2018 es un crecimiento moderado de la demanda interna que se reflejaría en una ligera reducción del ritmo de crecimiento tanto del consumo privado como de la inversión privada que no sería totalmente compensado por la evolución positiva del consumo público. Se espera también que las exportaciones de bienes y servicios sigan mostrando una evolución positiva en relación a años anteriores, como consecuencia principalmente del fin del período de precios bajos del petróleo y de la política monetaria "a la baja" vivida en los últimos años, pero existe una elevada incertidumbre derivada del posible giro en la política proteccionista que parece regresar en el marco del comercio internacional.

Desde una perspectiva de oferta y en términos de VAB, a nivel sectorial se sigue consolidando el final de la senda de crecimiento negativo que persistió desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2014 en el sector de la construcción. En concreto, se espera que en 2018 el sector de la construcción alcance una tasa de crecimiento interanual del 5,3%, un crecimiento que se mantendría aunque a un ritmo inferior durante los dos próximos años cuando el ritmo de crecimiento se situaría en el 4,2% y el 3,4% respectivamente. Ello significaría que se consolida el fin de los ajustes en este sector como consecuencia de la sobreproducción de los años anteriores y la reducción de la presión demográfica pero especialmente de la dificultad en la consecución de créditos hipotecarios y del freno en la inversión pública (a todos los niveles de la administración), que ha sido ha sido especialmente importante durante los pasados años.

En lo que se refiere al sector industrial, se espera una evolución positiva durante 2018 con variaciones en términos interanuales del 4,1%, una tasa similar a la observada en años anteriores. Sin embargo, se espera que en 2019 y 2020 se produzca una desaceleración en los ritmos de crecimiento del sector industrial que alcanzaría unas tasas del 2,8% en 2019 y del 2,6% en 2020.

En cuanto al sector servicios, las perspectivas son moderadamente favorables debido al comportamiento agregado de la demanda interna y del gasto público, que se traduciría en una tasa de crecimiento interanual esperada del 2,0% en 2018 y del 2,5% en 2019. Sin embargo, y de manera similar a la trayectoria esperada para el sector industrial, el comportamiento del sector servicios para 2020 mantendría una senda positiva de crecimiento aunque con una tasa ligeramente inferior: 1,9% en 2020. El comportamiento esperado del gasto público así como el cambio en la coyuntura internacional, especialmente relevante en lo que se refiere a la demanda turística una vez normalizada la situación en muchos de los competidores turísticos en el mediterráneo, son los principales factores que explican la evolución esperada de la actividad de este sector.

Las previsiones presentadas muestran, por tanto, una evolución favorable de la economía catalana para los próximos años, aunque con una cierta reducción de los ritmos previstos en el medio plazo. Sin embargo, es importante señalar que hay diversos elementos que añaden incertidumbre a las previsiones presentadas en el presente informe y que será necesario seguir con atención durante los próximos meses. Por un lado, habrá que ver cómo evolucionan las medidas de política económica del gobierno central y del autonómico a resultas del escenario político y electoral de los próximos meses. Además, también hay que tener en consideración cuáles serán las consecuencias del "BRexit" sobre las economías no sólo del Reino Unido sino también las de los países miembros de la Unión Europea así como la reciente tendencia a un mayor proteccionismo en el comercio internacional tal y como parecen apuntar algunas medidas recientes.