| Novedades INE
| |||||||||||||||||||||||||||
|
Enlaces
|
|||||||||||||||||||||||||||
Autores
Hispalink-Cataluña. Equipo
Universidad de BarcelonaCoordinadores:
RESUMEN
Todo y que
para 2010 se espera que la economía catalana presente tasas de crecimiento
negativas, se espera una clara mejoría respecto al pasado año.
Se
espera que tanto en 2010 como en 2011 el sector de la construcción sea
el que presente peores tasas de crecimiento.
INFORME SEMESTRAL junio/2010
Con la información estadística disponible en el
momento de realizar el presente informe,
la predicción realizada para la economía catalana para el presente
año 2010 muestra una
clara mejoría en el ritmo de crecimiento respecto al observado el
pasado año según los
datos recogidos en la Contabilidad Regional de España elaborada por
el Instituto Nacional
de Estadística. En concreto, se prevé que durante 2010 el VAB
generado por la economía
catalana disminuya un 0,7%, un valor de una magnitud ligeramente inferior
al previsto para
el conjunto del estado (-0,5%). Cabe señalar que esta previsión
se encuentra muy cercana
a la recogida en el escenario macroeconómico elaborado por el Departament
d’Economia i
Finances de la Generalitat de Catalunya y publicado el 6 de noviembre de
2009 que sitúa
dicha tasa de crecimiento en el -0,5%.
A nivel global, el principal factor que explicaría el comportamiento previsto para 2010 para la economía catalana es la debilidad de la demanda interna que se refleja en una desaceleración en la evolución tanto del consumo privado como de la inversión. Esta menor aportación de la demanda interna no se vería compensada por completo por la aportación positiva del sector exterior, ya que aunque se prevé que las importaciones se reduzcan, también se espera que lo hagan las exportaciones.
En este contexto, las previsiones que se presentan en este informe ponen de manifiesto que hay claros indicios de que la reducción de la actividad económica en Cataluña continuará durante el presente año si bien de manera mucho menos acentuada que el anterior. Sin embargo, para el año 2011, se espera que la tasa de crecimiento de la economía catalana se sitúe, de nuevo, en valores positivos puesto que alcanzaría una tasa del 0,6% (la misma que la media del conjunto del Estado).
A nivel sectorial, destaca la desaceleración que se espera en el sector de la construcción (que alcanzaría una tasa del -3,6% en el presente año y del -4,5% en el próximo). Entre las causas que explicarían el comportamiento previsto para el sector de la construcción cabe señalar la sobreproducción de los últimos años, la reducción de la presión demográfica, la contracción de la demanda experimentada por la dificultad en la consecución de créditos y el freno en la inversión pública anunciado por el Gobierno de la Generalitat de Catalunya, que diluirían tanto el efecto motivador que pueden ejercer los bajos tipos de interés existentes como el posible efecto que puede tener la reforma fiscal del impuesto sobre la renta de las personas físicas en lo relativo a la deducción por la adquisición de la vivienda habitual. Por su parte, también se espera que el sector industrial presente en 2010 una tasa de crecimiento negativa (-0,4%) que se explicaría por la dependencia del comercio exterior, dependencia que paradójicamente, también contribuirá a que cuando la coyuntura internacional mejore, la actividad industrial se recupere de manera más rápida, lo cual se espera que ocurra en 2011 de manera que la tasa de crecimiento se situaría en un 1,5%. Por último, el sector servicios se verá especialmente afectado por el comportamiento de la demanda interna y por la contracción del gasto público para conseguir la consolidación fiscal y presentará un ritmo de crecimiento muy inferior al experimentado durante el último ciclo expansivo de la economía catalana con unas tasas del -0,5% en 2010 y del 1,0% en 2011.
Por último, destacar que hay un elemento clave que añade incertidumbre a las previsiones presentadas en el presente informe y que será necesario seguir con atención durante los próximos meses. Dicho factor tiene que ver con la destrucción de puestos de trabajo que se observa (y se espera) en todos los sectores de la economía que hace que sea necesario ser cauteloso en lo que se refiere a las expectativas de consumidores y empresas durante los próximos trimestres.