Actualizado: 28-6-2017
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RESUMEN
Las perspectivas de la economía catalana para el presente año 2016 son positivas con un aumento previsto del VAB alrededor del 3,1%. Sin embargo, se espera que los próximos años el ritmo de crecimiento se sitúe en valores positivos pero inferiores al de 2016. En concreto, se prevé que la economía catalana crezca un 2,1% en 2017 y un 1,9% en 2018. Esta desaceleración en el ritmo de crecimiento también se daría para el conjunto del estado.
A nivel sectorial, en el presente año destaca la mejoría de la industria que crecería a un ritmo del 3,2%, si bien en 2017 y 2018 se produciría una ligera ralentización en los ritmos de crecimiento alcanzando unas tasas ligeramente inferiores del 2,9% y 2,1%, respectivamente. En cambio, las perspectivas para el sector de la construcción muestran una cierta desaceleración respecto a las cifras observadas en 2015 donde la tasa de crecimiento fue del 2,8% mientras que para el presente año y los dos siguientes se esperan crecimientos del 1,5%, 1,3% y 2,4%, respectivamente. Por último, el sector servicios alcanza una tasa de crecimiento del 3,2% en 2016, 1,9% en 2017 y 1,8% en 2018 en sintonía con las que se esperan para el conjunto del estado. La retirada prevista de algunos estímulos fiscales y monetarios durante los próximos años así como el cambio previsto en la coyuntura europea son los principales factores que contribuyen a explicar la evolución prevista.

INFORME SEMESTRAL Jun./2017

Con la información estadística disponible en el momento de realizar el presente informe, la previsión del ritmo de crecimiento del PIB de la economía catalana para el presente año 2016 muestra una desaceleración respecto a la observada durante 2015 (3,6% según se desprende de la información recogida en la Contabilidad Regional de España base 2010). En concreto, se prevé que durante 2016 el VAB generado por la economía catalana aumentará un 3,1%. Esta previsión pone de manifiesto que la economía catalana crecerá al mismo ritmo que la del conjunto del estado. Sin embargo, las previsiones tanto para 2017 como para 2018 son algo más pesimistas: se espera una desaceleración en el ritmo de crecimiento, de manera que la economía catalana crecería a razón de un 2,1% en 2017 y un 1,9% en 2018 (de nuevo, valores similares a los del conjunto del estado). Estas predicciones son ligeramente inferiores a las previstas en el Informe Económico y Financiero recogido en los Presupuestos de la Generalitat de Catalunya para 2017 elaborados por el Departament de la Vicepresidència i d'Economia i Hisenda que cifran el crecimiento de la economía catalana en un 3,4% para el 2016 y un 2,7% para el 2017.

A nivel global, el principal factor que explicaría el comportamiento previsto para la economía catalana durante 2016 es una recuperación de la demanda interna que se refleja en una ligera aceleración tanto del consumo privado como de la inversión privada. Sin embargo, se espera que tanto la demanda interna como las exportaciones se moderen de manera relevante en 2017, como consecuencia principalmente del fin del período de precios bajos del petróleo (el FMI prevé un aumento de dichos precios para 2017) y de la política monetaria "a la baja" vivida en los últimos años. Además también hay que tener en cuenta la evolución de la cotización del euro que se prevé más incierta de cara al futuro que en los últimos años.

Desde una perspectiva de oferta y en términos de VAB, a nivel sectorial durante el presente año se prevé que se consolide la senda de crecimiento negativo que persistió desde el inicio de la crisis en 2007 hasta 2014 en el sector de la construcción. En concreto, se espera que en 2016 el sector de la construcción alcance una tasa de crecimiento interanual del 1,5%, un crecimiento que se mantendría aunque a un ritmo ligeramente inferior durante el próximo año cuando el ritmo de crecimiento se situaría en el 1,3%, para recuperarse ligeramente en 2018 alcanzando un crecimiento del 2,4%. Ello significaría que se consolida el fin de los ajustes en este sector como consecuencia de la sobreproducción de los años anteriores y la reducción de la presión demográfica pero especialmente de la dificultad en la consecución de créditos hipotecarios y del freno en la inversión pública (a todos los niveles de la administración). Este último factor ha sido especialmente importante tanto durante el pasado año 2015 como en el presente año 2016, años electorales tanto a nivel autonómico como para el conjunto del estado.

En lo que se refiere al sector industrial, se espera una evolución positiva durante 2016 con variaciones en términos interanuales del 3,2%, una tasa superior a la experimentada durante 2015 (2,4% de acuerdo con la información recogida en la Contabilidad Regional de España base 2010). El principal motivo de esta recuperación sería la mejoría tanto de la demanda interna como externa. Sin embargo, se espera en 2017 y 2018 se produzca una leve desaceleración en los ritmos de crecimiento del sector industrial que alcanzaría unas tasas del 2,9% en 2017 y del 2,1 en 2018.

En cuanto al sector servicios, las perspectivas son favorables debido al comportamiento agregado de la demanda interna y del gasto público, que se traduciría en una tasa de crecimiento interanual esperada del 3,2% en 2016, un valor ligeramente superior al del pasado año (3,0%). De manera similar a la trayectoria esperada para el sector industrial, el comportamiento del sector servicios para 2017 y 2018 mantendría una senda positiva de crecimiento aunque con unas tasas ligeramente inferiores: 1,9% y 1,8%, respectivamente. El comportamiento esperado del gasto público así como el cambio en la coyuntura internacional, especialmente relevante en lo que se refiere a la demanda turística, son los principales factores que explican la evolución esperada de la actividad de este sector.

Las previsiones presentadas muestran, por tanto, una consolidación del proceso de recuperación de la economía catalana, aunque con una cierta reducción de los ritmos previstos de crecimiento para los dos próximos años. Sin embargo, es importante señalar que hay diversos elementos que añaden incertidumbre a las previsiones presentadas en el presente informe y que será necesario seguir con atención durante los próximos meses. Un factor tiene que ver con la capacidad de la economía para conseguir que el cambio de ciclo esperado sea capaz de generar empleo neto de manera rápida y, por tanto, de su capacidad para contribuir a mejorar la confianza y las expectativas de los consumidores y las empresas para consolidar así el impulso necesario por parte de la demanda interna. Por otro lado, habrá que ver cómo se modifica la política económica del nuevo gobierno central, como resultas de no disponer de mayoría absoluta. Además, también hay que tener en consideración cuáles serán las consecuencias del "BRexit" sobre las economías no sólo del Reino Unido sino también las de los países miembros de la Unión Europea.