Actualizado: 20-12-2017
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RESUMEN:

Informe semestral Dic/2017

En anteriores predicciones habíamos previsto una desaceleración de la economía de Castilla y León para 2017 que habría estado ya presente, de forma importante, a lo largo de 2016. Los motivos tenían que ver con la presencia de un escenario nacional e internacional con notables riesgos desfavorables. Entre ellos, el previsible aumento del precio de las materias primas, en especial las energéticas, la subida de los tipos de interés ante una perspectiva más inflacionista, la disminución del gasto de las Administraciones públicas en la línea de la contención del déficit e incluso de la reducción del nivel de la deuda, o la contención del consumo familiar en un escenario salarial contractivo en términos reales.

Sorprendentemente, este escenario de desaceleración no se produjo en 2016, ni tampoco parece que haya estado presente en 2017. La desaceleración en el ámbito nacional ha sido muy limitada (del 3,4% de 2015 al 3,1% previsto para 2017). Los riesgos previsibles no se han materializado, y así, tanto el mantenimiento de los bajos precios de la energía como la contención de los tipos de interés de referencia han supuesto mejoras en las rentas reales, y la banca parece decidida a mejorar sus cuentas activando la oferta de crédito. La Construcción, que se instaló en la crisis en una profunda depresión, parece mejorar sus cifras, y el marco político, con las continuas perspectivas de convocatorias electorales han hecho que la corrección del déficit se aplace, al menos en su mayor medida. Finalmente, parece que las expectativas a futuro de los consumidores descuentan la salida de la crisis y mejoran el consumo familiar, en detrimento del ahorro.

El hecho de que la economía nacional muestre un dinamismo superior al previsto, se traslada al conjunto de la economía regional, de modo que habría permitido alcanzar ritmos de crecimiento importantes, de no haber sido por los comportamientos derivados, fundamentalmente, de la sequía.

En efecto, para el año 2017 pronosticamos un incremento de la economía regional del 2,2%, tasa que resulta del 2,7% para la economía no agraria. Los malos resultados en el campo hacen que la contracción de la actividad agraria implique que el sector descontará más de 3 décimas a la economía regional. La economía castellana y leonesa perdería entonces un punto de crecimiento desde el ritmo alcanzado en 2016 (3,3%).

La responsabilidad de esta desaceleración no se encuentra sólo en la actividad agraria. Como hemos indicado, la economía no agraria crecerá un 2,7%, cuatro décimas por debajo de los ritmos de 2016 (3,1%). En concreto, también desacelera la Industria, que pasa de un ritmo de crecimiento del 4,4% a sólo el 1,7% en el año actual. La consecuencia es que la aportación del sector industrial a la economía regional se situará al final de 2017 en cuatro décimas, en lugar del punto porcentual que aportó en 2016. Sin duda alguna, la contracción estimada para la rama energética (-3,1%), derivada de la sequía y de la situación de la minería del carbón, está detrás de la desaceleración, si bien también tenemos que mirar hacia la pérdida de impulso en las Manufacturas (2,7%), tras un año de fuerte crecimiento, como fue 2016 (6%).

Por el contrario, Construcción fortalecerá sus ritmos en el conjunto de 2017, pudiendo acercarse al 4% de crecimiento. Se trata, de confirmarse, de una buena noticia, aunque nos encontramos en niveles de actividad muy inferiores a los anteriores a la crisis.

Asimismo, mejorará su ritmo la rama de Servicios, acercándose a un 3% de crecimiento. La dinámica viene determinada por la actividad de los Servicios privados, que acelerarán más de medio punto porcentual, aportando 1,7 puntos al crecimiento económico total. Por el contrario, los Servicios públicos, si bien no contraerán sus ritmos, pierden casi un punto de crecimiento en un año, situando sus ritmos entre el 1% y el 1,5%.

Las previsiones para 2018 apuestan por el desarrollo o la corrección de las tendencias básicas que ya han estado presentes en 2017. Así, debe esperarse una corrección de las contracciones en Energía y en la rama agraria, que conducirá a ritmos de actividad positivos. Sólo estas dos actividades aportarían en 2018 seis décimas más a la economía castellano leonesa que en 2017. Por su parte, las manufacturas probablemente pierdan algo de ritmo, si bien manteniendo aún tasas superiores al 2%. También perderá ritmo la recuperación de la rama constructora, medio punto, del 3,8% de 2017 al 3,3% de 2018 y, especialmente, será sensible, por su peso en la economía regional, la desaceleración en Servicios, que aportará al conjunto regional medio punto menos que en 2017. Esta desaceleración se producirá en los Servicios de Mercado, cuyo crecimiento perderá un punto (2,5% desde el 3,5% de 2017). En esta perspectiva, la economía no agraria desacelerará casi medio punto, desde el 2,7% de 2017 al 2,3% de 2018, aportando medio punto menos que en el año actual al crecimiento regional.

Si bien el escenario en el que se mueve la economía regional presenta importantes fuentes de volatilidad, los ritmos de crecimiento en 2019 no se prevén muy diferentes a los de 2018, manteniéndose sin grandes variaciones. Se trata de una valoración, en consecuencia, muy inicial, y que dependerá del grado en que se aplacen los riesgos previstos anteriormente, así como del ritmo de crecimiento de los entornos nacional y europeo, fundamentalmente.

El empleo no agrario regional, analizado descontando el efecto de la estacionalidad, ha ido perdiendo ritmo en los últimos trimestres, desacelerando en tasa anual desde el 3,7% del primero hasta el 0,8% del tercero (último conocido). Nuestras previsiones apuntan a tasas que, aun siendo positivas, continuarán decreciendo hasta mitad de 2018 (0,5% aproximadamente), para recuperar ritmos en la segunda mitad del año (aproximadamente 1,5% al finalizar 2018). En todo caso, no son previsibles contracciones en el empleo no agrario regional.

Los comportamientos previstos no son homogéneos, de manera que, mientras Servicios e Industria protagonizarán un perfil en “V” similar al general, en Construcción se estiman aceleraciones en el crecimiento del empleo hasta el 9% (primer trimestre de 2008) con pérdida de impulso en el resto del año (4% en el cuarto trimestre).

Describamos más detenidamente los comportamientos sectoriales.

Sector agrario

El año 2017 ha sido un mal año para el campo castellano y leonés, como reflejan las cifras de las principales producciones agrícolas. Los datos de producción de cereales disponibles actualmente muestran un descenso conjunto del 66% respecto a 2016, pero en productos como cebada o centeno la caída ha superado el 70%. Es cierto que en el año 2017 se redujo la superficie destinada a cereal en la región, pero no justifica las elevadas caídas en producción, ya que el rendimiento medio por hectárea en trigo ha pasado de 4,4 toneladas por hectárea en 2016 a 1,8 en 2017; en cebada de 4,2 a 1,2; en avena de 3,4 a 1,3 y en centeno de 2,8 a 1,1.

Otros productos como viñedo, patata, alfalfa o legumbres tampoco han registrado crecimientos de sus producciones. Los únicos que han tenido comportamientos positivos han sido remolacha (11,4%) y girasol (24,9%).

En cuanto a la rama ganadera, aunque la información disponible es escasa ya que prácticamente sólo abarca la primera mitad del año, parece reflejar en conjunto ligeros crecimientos respecto a 2016.

Por otro lado, las recientes estimaciones de empleo de EPA muestran, de nuevo, un descenso significativo del número de ocupados en la agricultura regional (14,4%), aunque el descenso del número de parados ha sido mayor (25,2%).

Con este panorama, las estimaciones de crecimiento para 2017 son negativas y podrían situarse en torno al -7,1%, con lo que Castilla y León sería la comunidad que presentaría el comportamiento más contractivo en este sector.

Dado que 2017 ha sido un año con rendimientos agrícolas en cereales muy por debajo de la media de los últimos años, esperamos que en 2018 el comportamiento de la rama agraria sea favorable. Si a ello sumamos una evolución de la rama ganadera similar a la de 2017 podemos avanzar una previsión de crecimiento positivo para el conjunto del sector en 2018.

No obstante, la climatología de los próximos meses será el factor fundamental para determinar la cifra definitiva de crecimiento del sector en una región como Castilla y León en la que se cultivan principalmente productos altamente dependientes de las condiciones climatológicas.

Sector industrial

Al finalizar 2017, la industria regional estará a la cola de los crecimientos no agrarios en la región, con un 1,7%, muy por debajo del 3,3% nacional, ocupando los últimos lugares dentro de las Comunidades Autónomas, superando sólo a Baleares en el crecimiento industrial. Sin el sector de la Energía cuyo comportamiento decrece un 3,1%, los Productos industriales crecerán a un 2,7%, destacando dentro de ellos los Bienes intermedios que alcanzarían el 3,4%.

El Índice de Producción Industrial base 2010, con datos hasta octubre de 2017, ha experimentado un descenso interanual del 4,9%. Esta tasa es debida al comportamiento apreciado en Bienes de equipo (-8,3%), seguido por los Bienes de consumo (-2,8%) y, sobre todo, de la rama energética (-23,8%), que lleva tres años seguidos en tasas negativas y sin visos de cambiar. Tan sólo el índice de los Bienes intermedios presenta una tasa positiva (5,0%).

Por su parte, los datos de EPA correspondientes al tercer trimestre de 2017, muestran un nivel de ocupación que, en tasa anual, ha crecido un 3,8% en Castilla y León, ritmo inferior al 4,9% de España. El paro estimado por EPA muestra un decrecimiento en tasa anual del 1,8% en el sector, menor que el descenso del 3,7% estimado para España.

Respecto al paro registrado en la Industria regional, continúa el decrecimiento que se viene apreciando desde enero de 2014. En concreto, en noviembre de 2017 ha alcanzado una tasa anual del -9,6%, con 15.266 personas paradas en el conjunto del sector en la región, 1.844 menos que hace un año.

Por su parte, el Índice de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA) en Castilla y León registra, en el cuarto trimestre de 2017 una mejoría de 6,3 puntos respecto al cuarto trimestre de 2016.

En cuanto al clima industrial, y pese a ser negativo (-1,3 puntos) mejora respecto a los valores de dicho indicador en el trimestre anterior.

El consumo de gasóleo, utilizado como indicador de demanda, tan sólo ha crecido un 1,5% en los nueve primeros meses del año. Además, la matriculación de vehículos de carga creció hasta octubre un 3,6%, cuando el año anterior triplicaba dicha tasa en el mismo mes.

Revisando la información relativa al comercio exterior industrial de la región y con datos acumulados hasta septiembre de 2017, se observa un decrecimiento tanto en las exportaciones como en las importaciones, en comparación con los nueve primeros meses de 2016, de un 2,9% y 1,6%, respectivamente. El saldo comercial resulta positivo en 3.927,4 millones de euros en el conjunto de dichos meses. La tasa de cobertura en el periodo descrito se sitúa en el 367,8%. Cabe destacar que el 75% del volumen de las exportaciones regionales corresponden a cuatro ramas: Material de Transporte; Máquinas y aparatos, material eléctrico; Metales comunes y sus manufacturas y Productos de las industrias químicas y conexas. Pues bien, estas ramas han presentado descensos muy acusados en su volumen exportador en los primeros nueve meses del año que alcanzan, respectivamente, cifras de -3,2%, -1,2%, -16,8% y -26,8%.

Por todo ello, estimamos que el año 2017 finalizará con un crecimiento anual de Bienes de equipo del 1,8%, seguido de los Bienes de consumo (2,5%) e intermedios (3.4%) y con la Energía presentando una caída del 3,1%.

Para 2018 esperamos que la Industria en nuestra región mantenga un crecimiento mayor al de este año llegando al 2,2%, en línea con el nacional, destacando de nuevo Bienes intermedios con un 2,7% seguido de Bienes de consumo con un 2,2% y de Bienes de equipo con 2,0%. Energía debería recuperar el ritmo general pudiendo alcanzar el próximo año un incremento del 1,7%.

Para 2019 el crecimiento de la rama podría situarse en un 2,6%, alcanzando los productos industriales la misma cifra de 2,6%.

Construcción

Para el año 2017, nuestras predicciones apuntan, para el sector de la Construcción en Castilla y León, una tasa de crecimiento que superaría los tres puntos, umbral que superan la mayor parte de las Comunidades autónomas. La región se posicionaría entre las nueve comunidades con mayor crecimiento. Con una tasa de crecimiento del 3,8% (medio punto por debajo de la media nacional) se situaría como el sector más dinámico de la Comunidad.

El mercado de trabajo, según los datos de la EPA correspondientes al tercer trimestre de este año, sigue la pauta de crecimiento que viene arrastrando desde comienzos de año con un importante aumento, tanto en el número de activos como de ocupados, bastante superior al de la media nacional. El número de activos en tasa acumulada (comparando los tres trimestres frente a los mismos de 2016) se ha incrementado un 5% (1,3% a nivel nacional) y el número de ocupados un 6,8% (dos puntos por encima del aumento a nivel nacional). Asimismo, el número de parados decreció un 10,3% casi nueve puntos por debajo de la correspondiente tasa nacional.

El sector de la vivienda residencial en la Comunidad de Castilla y León, continúa en 2017 con la senda de crecimiento del pasado año. Así, en los nueve primeros meses del año, el número de viviendas visadas creció un 19,3% en tasa acumulada (similar a la nacional). Las viviendas terminadas, después de varios años en tasas negativas, se han incrementado en un 10% muy por debajo de la media nacional (40,6%).

Respecto al número total de transacciones inmobiliarias, a punto de finalizar el año, según los datos del INE, su posición es menos dinámica que la nacional, con un crecimiento del 10,9% frente al 15% de la media nacional en tasa acumulada hasta el mes de octubre, y un 11,6% en tasa anual acumulada de 12 meses (tres puntos por debajo de la nacional). Atendiendo al tipo de vivienda, la vivienda protegida en Castilla y León todavía se mantiene estacionaria al contrario que en el ámbito nacional. En los diez primeros meses del año ha decrecido un 1% frente a los correspondientes de 2016 mientras que en media nacional creció un 8,4%. Sin embargo, la vivienda libre ha sido más dinámica, aunque siempre por debajo del conjunto nacional, con un crecimiento acumulado del 13% (15,8% de la media nacional). Tanto la nueva como la usada han crecido un 11,2% (8,4% en media nacional) y un 10,9% (16,6% en media nacional) respectivamente en tasa acumulada, y un 9,9% (6,9% para España) y un 12% (16,5% para España), en tasa anual acumulada de 12 meses, respectivamente.

Finalmente, la evolución de las hipotecas en vivienda continúa la tendencia alcista del último año, al igual que la observada en el ámbito nacional aunque, como en el número de transacciones, a ritmos mucho menos dinámicos. En el mes de septiembre, el número total de hipotecas en vivienda, en tasa acumulada, ha aumentado un 8,3% (cuatro puntos por debajo del ritmo nacional) y el capital asociado un 9,8%, casi diez puntos por debajo de la media nacional.

Por último, la licitación, en los nueve primeros meses, se mantiene en ritmos negativos como consecuencia de la fuerte reducción en la licitación del Estado. La licitación total en tasa acumulada hasta septiembre ha decrecido un 7,1% (-37,1% la administración estatal, -0,9% la autonómica y un crecimiento del 48,1% la administración local) y, en mayor grado, si nos centramos en el comportamiento anual con una tasa acumulada en 12 meses negativa del 11,9%. Especialmente relevante ha sido el mal comportamiento de la obra pública civil con un descenso del 21,4% (y un -20% anual), tanto en carreteras (-34,4%) como en ferrocarril (-26,5%). Solamente la licitación en edificación ha mantenido ritmos de crecimientos muy importantes (46,5% la acumulada hasta septiembre y 11,4% la anual) con crecimientos tan relevantes como los de vivienda (174%). Solo tres de las nueve categorías que componen el total de edificación, alcanzan tasas negativas.

Para los dos próximos años, nuestras previsiones para el sector se mantienen en posiciones ligeramente inferiores a las de este año. No esperamos que a corto plazo el sector se reactive, como consecuencia de la evolución de la licitación en este año en obra civil, que no parece pueda compensarse con la actividad en edificación.

Así, en el año 2018, nuestras predicciones apuntan a un crecimiento del 3,3%, (dos décimas por encima de la media nacional del sector) manteniéndose entre las cinco comunidades con mayor crecimiento, y manteniéndose todavía como el sector más dinámico de la Comunidad autónoma.

Para el año 2019, el crecimiento se reduciría ligeramente alcanzando una tasa de crecimiento del 3% lo que supondría seguir siendo aún el sector más activo de la economía regional encontrándose entre las dos Comunidades (después de Cantabria) con mayores tasas de crecimiento. Esta situación estaría condicionada a la reactivación de la obra pública en carreteras (con proyectos paralizados desde hace más de diez años, como el corredor del Duero) así como a la continuación en los proyectos del AVE hacia el norte y Galicia en su paso por nuestra Comunidad.

Sector Servicios

Los nuevos datos disponibles nos llevan a revisar al alza las previsiones de crecimiento para el sector Servicios (2,9%), debido sobre todo a la mayor aceleración esperada en el ritmo de crecimiento de Otros servicios venta y Transportes y comunicaciones. Así, para Otros servicios venta prevemos una tasa de crecimiento de 3,6% (6 décimas superior a la avanzada en Junio), seguido por Transportes y Comunicaciones con 2,6% (2 décimas por encima del dato previsto en Junio) y por los Servicios de no mercado con 1,3% (misma cifra que la avanzada en Junio).

A pesar de ello, estas cifras sólo suponen una ligera aceleración del sector con respecto al crecimiento del año anterior (2 décimas), ya que si bien para Otros servicios venta y Transporte y comunicaciones se prevé una fuerte aceleración que se estima, respectivamente, en 5 décimas y 1 punto, para Servicios de no mercado se espera un freno en su crecimiento de 7 décimas. En términos comparativos, el comportamiento de la región estará ligeramente por debajo del esperado a nivel nacional (3,0%), pero por encima de la mayoría de las Comunidades autónomas. De hecho, sólo la sobrepasan Baleares, Canarias, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Foral de Navarra.

El comportamiento de algunos indicadores globales avala esta previsión. Así, frente al crecimiento del 2,2% que experimentó la cifra de negocio de las empresas que operaban en la región en 2016, en los nueve primeros meses de este año, el índice ha acumulado un crecimiento de un 3,3%. Este incremento en el ritmo de actividad ha ido acompañado de un aumento en el índice del personal ocupado con un crecimiento del 2,1% hasta septiembre frente al 1,6% con que cerró 2016. Por su parte, la información suministrada por la EPA en los tres primeros meses del año, muestra un comportamiento menos dinámico con un incremento de un 1,2% en el número de ocupados en el sector (2,3% en 2016).

A nivel de ramas, el comportamiento de los indicadores de actividad es dispar.

Dentro de la rama de Transportes y Comunicaciones, el transporte aéreo, tanto de mercancías como de pasajeros, se ha mantenido en cifras negativas, si bien en el caso de las mercancías, la pérdida de actividad ha sido menor que la registrada en 2016 (-30,6% en 2017 frente a -58,9% en 2016). Por su parte, el transporte de mercancías por carretera en los tres primeros trimestres del año ha experimentado un crecimiento del 12,9% frente a la pérdida de 3,8% registrada en 2016.

Por lo que respecta a la matriculación de turismos y camiones, los datos muestran un crecimiento hasta octubre muy significativo (5,2% y 3,6%, respectivamente), pero claramente inferiores a las del año anterior (8,7% y 11,2% en 2016). Sólo la matriculación de autobuses ha acelerado su ritmo de crecimiento frente al año anterior (32,8% hasta octubre, 20,3% en 2016). Por su parte, los consumos de gasolina y gasóleo sólo han crecido hasta octubre un 2,1% y un 1,6% frente al 2,7% y 4,8% con el que cerraron 2016.

El comportamiento desigual también se ha reflejado en el índice de negocio de las empresas. Así las empresas dedicadas a actividades de Transporte y almacenamiento en Castilla y León han visto acelerar su actividad hasta septiembre un 3,9% (3,3% en 2016). Sin embargo, el índice de actividad de las empresas dedicadas a Información y Comunicaciones se ha mantenido en cifras negativas, pasando de un 2,6% en 2016 a un -0,7% acumulado hasta septiembre.

El crecimiento en la actividad se refleja en menor medida en el empleo. Si atendemos al índice de personal ocupado en las empresas de Transporte y almacenamiento que operan en Castilla y León se ha observado un crecimiento acumulado en los nueve primeros meses del año de un 1,1%, frente al 3,1% en 2016. Por su parte, entre las empresas dedicadas a Información y Comunicaciones se ha mantenido un retroceso del -0.1% (-0.2% en 2016). La pérdida de efectivos es aún mayor si se consideran los datos de EPA, los cuales han recogido una caída en el tres primeros trimestres de 2017 del 8,7% en la rama de Información y Comunicaciones en Castilla y León (-6,4% en 2016).

Por lo que se refiere a los indicadores de coyuntura de Otros servicios venta, la aceleración en los ritmos de crecimiento se ha concentrado en las empresas que se dedican a Actividades profesionales, científicas y técnicas (13,7% hasta septiembre frente a 7,5% en 2016) y al Comercio (2,7% hasta septiembre frente al 0,9% en 2016). Por el contrario, las empresas dedicadas a Actividades administrativas y servicios auxiliares (4,4% hasta septiembre) y a la Hostelería (5,9% hasta septiembre), no han conseguido aumentar los crecimientos experimentados en 2016 (5,9% y 10,2%, respectivamente).

A pesar el aumento en el índice de actividad de las empresas de Comercio, los datos del comercio minorista muestran un comportamiento heterogéneo. Mientras el índice de alimentación, de bienes equipamiento personal y el englobado en Otros cae en el mes de octubre (último dato disponible), con respecto al mismo mes del año anterior, un 0,9%, 1,2% y 1,1%, respectivamente, el índice de bienes de Equipamiento del hogar es el único que ha experimentado un incremento significativo (5,6%).

El motor de la rama sigue siendo la actividad turística. Esta actividad ha mostrado claros signos de aceleración a lo largo de todos los meses del año. Así, con datos hasta octubre el número de viajeros y pernoctaciones ha crecido un 13,7% y un 12,5% respectivamente, frente al 6,1% y el 5,7% con el que se cerró 2016. Además, este mayor crecimiento se ha observado tanto en el turismo nacional como extranjero.

Por lo que se refiere al sector financiero, los últimos datos corresponden al segundo trimestre y recogen el mantenimiento de la restricción del crédito, sobre todo al sector público (-9,6% al sector público; -1,6% al privado), si bien la restricción ha sido menor que la experimentada en el II trimestre del 2016 con respecto al mismo trimestre del año anterior (-10,8%al sector público; -4,8% al privado). Por el lado de los depósitos, los datos del segundo trimestre reflejan un estancamiento (-0,2%), al que ha contribuido fundamentalmente la caída en los del sector público (-2,3%) y en menor medida el privado (-0,1%). A este respecto hay que tener en cuenta que el segundo trimestre de 2016 los depósitos del sector público crecieron con respecto al mismo trimestre de 2015 un 7,6% y los del sector privado se mantuvieron más o menos estables (0.3%).

En esta rama, la evolución del empleo es desigual. Los datos hasta el tercer trimestre de la EPA muestran crecimientos significativos superiores a los del año anterior en el número de ocupados de las Actividades Inmobiliarias (42,9%), las Actividades profesionales, científicas y técnicas, actividades administrativas y servicios auxiliares a las empresa (9,4%) y en Comercio, reparación de vehículos, transporte y almacenamiento y hostelería (1,5%). Por el contrario, se han observado retrocesos en el número de efectivos en las Actividades financieras y de seguros (-1,0%) y en las Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento y hogares como empleadores domésticos (-3,1%).

Para el valor añadido de los Servicios de No Mercado la previsión sitúa el crecimiento en 2017 un 1,3%, 7 décimas por debajo del de 2016. Detrás de este escenario se encuentra la contracción esperada en las inversiones por parte de la Administración Pública local, regional y nacional para conseguir los objetivos del déficit exigidos por la Comisión Europea. A pesar de ello, el empleo según datos de los tres primeros trimestres de EPA en la rama de Administración pública y defensa, Seguridad Social, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales ha mostrado un crecimiento acumulado del 2,3% frente al 1,9% en 2016.

Para 2018, esperamos una ligera desaceleración del sector. Así, el crecimiento global se estima en un 2,2%, con una tasa del 2,1% para Transportes y Comunicaciones, del 2,5% para Otros servicios venta y del 1,4% para los Servicios de No mercado.

La predicción para 2019 volvería a situar al sector en un ritmo más acelerado, con una tasa de crecimiento del 2,3%, que se corresponde con un 1,9% para Transportes y Comunicaciones, un 2,7% para Otros servicios venta y un 1,5% para los Servicios de No mercado. En ambos años, el crecimiento del sector seguirá estando por debajo de la media nacional.