Actualizado: 21-7-2020
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RESUMEN:
El carácter nuevo de esta crisis, junto con las dudas acerca de su longitud e intensidad, han hecho que la natural imprecisión de las estimaciones económicas se vea agudizada. En un entorno nacional en el que estimamos un descenso del 9,4% anual en 2020, nuestras estimaciones para Castilla y León apuntan a un descenso de la economía regional del 6,8%. La contracción sería del 7,1% para la economía no agraria.

Informe semestral Jul./2020

Sin ninguna duda, la irrupción del COVID19 en la economía mundial ha supuesto una profunda crisis para las economías desarrolladas y, como no podía suceder de otra forma, Castilla y León se ha situado, como el conjunto de la economía española y europea, en el centro de esa crisis. Ciertamente, las economías desarrolladas iniciaban 2020 en un escenario de desaceleración, con riesgos notables entre los que situamos el Brexit, las tensiones arancelarias y algunos conflictos en la esfera geopolítica. Pero la pandemia cambió completamente el escenario, en un cuasi-cierre de las economías desarrolladas y una paralización de la economía china, fuertemente suministradora y una notable demandante de productos terminados.

El impacto de la pandemia y de las primeras fases del estado de alarma viene ilustrado por el hecho de que, en tasa anual, la economía española decreció un 4,1% en el primer trimestre sobre el mismo del año anterior, lo que implicó que el decrecimiento en términos anuales de la actividad económica en la segunda quincena de marzo (inicio del confinamiento) se tuvo que situar en el entorno del 35%.

El carácter nuevo de esta crisis, junto con las dudas acerca de su longitud e intensidad, han hecho que la natural imprecisión de las estimaciones económicas se vea agudizada. En la segunda quincena de marzo, nuestras predicciones apuntaban a un decrecimiento en el conjunto de 2020 en una horquilla de entre el 4% y el 8%,

En estos momentos, en un entorno nacional en el que estimamos un descenso del 9,4% anual, nuestras estimaciones para 2020 apuntan a un descenso de la economía regional del 6,8%. La contracción sería del 7,1% para la economía no agraria.

Si bien analizaremos más adelante el comportamiento de las distintas ramas de actividad de forma detallada, señalemos que la rama agraria podría incrementar su valor añadido en un 4%. De hecho, el incremento podría ser superior si las subramas ganaderas mejoran su comportamiento esperado, en un ambiente de recuperación del consumo interior y de las exportaciones. Las ramas industriales han sufrido y sufrirán una fuerte contracción en su balance anual, siendo la más perjudicada la de Bienes de equipo, muy dependiente de las exportaciones y de los suministros de los países asiáticos en el marco de las cadenas de valor.

En cuanto a la Construcción, que estaba superando el bloqueo de la demanda desde la anterior crisis, y había comenzado a mostrar posiciones dinámicas en oferta, demanda y precios, puede perder, en acumulado anual, más de un 8%.Probablemente es la rama que acumulará una contracción superior en el conjunto anual, en parte porque las condiciones de la actividad han incidido de forma especialmente aguda en los meses de vigencia del decreto de alarma, y también porque las dudas sobre la duración de la contracción han bloqueado la aparición de nuevos proyectos y promociones.

La rama de Servicios está combinando una fuerte actividad en las Administraciones Públicas con un fuerte recorte en los Servicios de mercado. Ha sufrido fuertemente el Comercio y la Hostelería, y en menor medida el Transporte y los Servicios a las empresas. El balance es una contracción de casi el 7%, inferior, no obstante, a lo que se observa en regiones más vinculadas al turismo de sol y playa. Se espera una importante recuperación en el turismo de proximidad, por lo que el deterioro podría resultar finalmente algo más contenido.

Resulta difícil en estos momentos realizar un pronóstico firme sobre las expectativas para el año 2021, debido a la fuerte volatilidad de las expectativas y a las perspectivas de deterioro de las cuentas públicas. Por ello, nuestras predicciones para el próximo año acumulan un alto grado de incertidumbre. No obstante, de modo indicativo, señalemos que en estos momentos prevemos un crecimiento del 4,8% (un 4,9% para la economía no agraria regional), por lo que no se recuperaría el PIB de 2019. Todas las ramas presentarían incrementos fuertemente positivos, con mayores dinámicas en Construcción (6,9%) y menor en Industria (4,5%, con posiciones menos dinámicas en Bienes de consumo) y en Servicios (4,8%), con dificultades para la recuperación de los Servicios de mercado.

Indiquemos que después de los meses veraniegos dispondremos de una información estadística que cubrirá ya el primer semestre, por lo que será posible hacer un balance del comportamiento anual previsto con un mayor grado de fundamento. Un comentario similar podríamos señalar en relación con el comportamiento previsto del empleo regional, para cuya previsión será de gran ayuda la EPA del segundo trimestre.

Sector agrario

EEl año 2020 no va a ser un mal año para el campo castellano y leonés. Los datos de producción de cereales, que son los únicos disponibles actualmente muestran un incremento del 14,7% respecto a 2019, pero en las asociaciones agrarias se habla ya de que podría superar el 30% si el comportamiento climático de las próximas semanas es el adecuado. Por productos, los datos apuntan hacia crecimientos que oscilan entre el 6,1% de la cebada y el 76,7% de la avena.

En cuanto a la rama ganadera, aunque la información disponible es muy escasa, también recoge crecimientos respecto a 2019, tanto en sacrificio de ganado bovino, como ovino y porcino.

Sin embargo, la población activa del sector ha tenido un comportamiento negativo en el primer trimestre el año, puesto que las estimaciones de EPA reflejan un descenso del 4,7%, respecto al mismo periodo de 2019 (en torno a unos 3.000 efectivos menos). Este resultado se debe al descenso del número de ocupados, ya que la agricultura regional empleó unas 900 personas menos que en el mismo periodo de 2019 (-1,6%), pero sobre todo al descenso del número de parados (-33,7%).

En conjunto nuestras estimaciones de crecimiento para 2020 se sitúan en torno al 4%, con lo que Castilla y León sería la comunidad con resultados más positivos en este sector. Son posibles modificaciones al alza de esta cifra cuando se disponga de mayor información sobre la actividad ganadera.

Aunque es aventurado avanzar cifras de crecimiento para 2021, dada la alta dependencia que los cultivos de la región tienen de la climatología, nuestras previsiones se situarían en torno a un crecimiento del 3%, inferior en este caso al estimado a nivel nacional.

Sector industrial

Mediado el nefasto año 2020, estimamos una caída de la industria regional de ocho puntos, un punto por debajo del decrecimiento esperado en la rama a nivel nacional. En concreto, serán los Bienes de equipo los que alcanzarán el mayor descenso (-9,0%), seguidos de los Bienes de Consumo, (-7,6%) y Bienes Intermedios -6,9%. La rama energética, por su parte, decrecerá, previsiblemente, un 7,1%.

El Índice de Producción Industrial base 2010 (IPI), con datos hasta mayo de 2020, ha experimentado un descenso interanual del 8,3%. El desplome de los Bienes de equipo, por la parada total de la producción, ha supuesto una caída del -19,1%, seguido de los Intermedios que caen un 8,9% y los de Consumo duradero un -10,6%. La rama energética en este periodo decrece un 3,3%.

Por su parte, en el primer trimestre de 2020 se ha alcanzado la cifra de 171.239 ocupados en la rama industrial, un 0,7% menos que en el mismo trimestre del año anterior, frente a un 2,25% de crecimiento del empleo industrial en España en dicho periodo. Por su parte, los parados EPA crecen en la región un 0,7%, frente al descenso de un -1,86% registrado en España.

Respecto al paro registrado en la Industria regional, éste se ha incrementado en 3.081 parados más, un 25% más que hace un año.

Por su parte, el Índice de Confianza Empresarial en Castilla y León, para el tercer trimestre de 2020, presenta un empeoramiento de -63,6 puntos respecto al último trimestre, similar a la confianza a nivel de España. En cuanto a las expectativas empresariales para el sector industrial en el próximo trimestre, caen -45,8. Recordemos que este indicador recoge la diferencia entre el porcentaje de respuestas positivas y las negativas.

Merece señalarse en este informe que, respecto a la situación del 2º trimestre del año, marcado por el confinamiento, el saldo de España (−62,8 puntos; Castilla y León -63,6) es el más bajo de toda la serie desde su comienzo en el primer trimestre de 2013.

La matriculación de vehículos de carga en los cinco primeros meses de 2020 decreció un 43,3% respecto a los cinco primeros meses del año anterior. La ausencia de actividad llevó también, evidentemente, a que el consumo de gasóleo, utilizado como indicador de demanda, en los primeros cuatro meses del año se redujera en un 14,6%.

En cuanto al comercio exterior industrial de la región y con datos acumulados hasta abril de 2020, se observa un decrecimiento del 16,4% en las exportaciones y un decrecimiento, también, en las importaciones, del 21,3%, con respecto a los cuatro primeros meses de 2019. Con todo, el saldo comercial resulta positivo en 1.041,0 millones de euros en dichos meses. La tasa de cobertura en el periodo descrito se sitúa en el 131,7%. Pese a la parada productiva obligada en la subrama Material de transporte y sus componentes, ésta presenta un crecimiento del 1,51%.

Por todo ello, estimamos que el año 2020 finalizará con un decrecimiento anual acumulado de Bienes de equipo del 9,0%, seguido de los Bienes de consumo (-7,6%) e intermedios (-6,9%) y con la energía decreciendo su valor añadido a un ritmo del 7,1%.

Para 2021 mantenemos una hipótesis moderadamente optimista y esperamos que la Industria en nuestra región mantenga un crecimiento del 4,5%, manteniéndose todas las subramas en torno a esta cifra.

Construcción

Desde el punto de vista porcentual, la rama constructora es la que presenta una mayor contracción estimada en 2020, con un descenso del 8,1%.

La paralización de la actividad en los meses más álgidos de la pandemia ha sido total, como muestran los indicadores disponibles. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana proporciona los datos, hasta abril, de la licitación de la Administración general del estado y la Seguridad Social, sin que hasta el momento presente los correspondientes a las Administraciones autonómicas y locales. Con esos datos, la contracción de la obra licitada en tasa anual, para los cuatro primeros meses del año, ha sido del 72,7% en Castilla y León, siete puntos menos contractiva que la nacional (-79,8%). Las diferencias por conceptos son importantes. Mientras que para la Edificación el descenso ha sido del 88,1% (-82,1% en el conjunto nacional), para la Ingeniería Civil esta contracción ha sido del 53% (-79,2% en el conjunto nacional).

El descenso en las operaciones de compraventa de viviendas, con datos acumulados hasta mayo, ha sido inferior, situándose en el 25% para nuestra región (-22,8% en España). La mayor disminución se observa para la vivienda usada (-26,6%, -22,8% en el conjunto español) y menor para la vivienda nueva (-17% en la región, -22,9% en España). Por tipos, la diferencia es menor, siendo el descenso del 24,7% para la vivienda libre y del 27% para la protegida (las tasas son del 21,9% y del -31,1% para España).

Las operaciones hipotecarias sobre fincas urbanas, con datos hasta abril, son positivos, con incrementos en Castilla y León del 19,8% en número y del 5,2% en capital. Estas cifras son superiores a las de ámbito nacional (0,5% y 2,4% respectivamente).

Para 2021 estimamos una recuperación sectorial, que no compensaría el descenso del año actual. Si bien la incertidumbre es muy importante, podríamos asistir a un incremento del 6,9%, el superior de todas las ramas de actividad regionales. De hecho, el mercado de la Construcción parece estarse reanimando, con continuación de obras y promociones anteriores e iniciación de otras nuevas, de manera cautelosa, pero consistente. Ello permitiría recuperar en 2022 la brecha abierta en el año actual.

Sector Servicios

La caída del sector Servicios en 2020 se estima en un 6,8% y a ella contribuyen todas las ramas que lo componen. Así, para Otros Servicios Venta prevemos una pérdida de actividad del 8,2%, seguida por Transportes y Comunicaciones con un retroceso del 5,1% y por los Servicios de No Mercado con una caída del 4,2%. En términos comparativos, el comportamiento de la región será más optimista que el esperado a nivel nacional (-9,9%), porque el sector en Castilla y León es menos cíclico. A este respecto, hay que tener en cuenta que el sector turístico regional depende en menor medida del turismo extranjero y previsiblemente se va a ver beneficiado por el cambio esperado en el comportamiento vacacional, más proclive al turismo interior, durante todo este año. Asimismo, el envejecimiento de la población hace que los cambios en la demanda sean menos pronunciados que en el resto de España, tanto al alza como a la baja.

A nivel de los indicadores de seguimiento, la información disponible sólo alcanza, en la mayoría de los casos hasta el mes de abril o mayo, y en algunos casos su recolección se ha visto afectada por la pandemia. No obstante, como era de esperar, todos ellos se encuentran en situación de claro retroceso, ya sea en términos del crecimiento acumulado en el año o como con respecto al mismo periodo del año anterior.

Si atendemos a la cifra de negocio de las empresas que han operado en la región, se observa una caída acumulada del 12,5% hasta abril. No obstante, la pérdida en el índice del personal ocupado no ha sido tan grande porque los empleados sujetos a ERTEs siguen siendo personal de la empresa. A este respecto, los datos del primer trimestre de la EPA son poco informativos pues apenas reflejan el efecto del confinamiento y siguen recogiendo un aumento en el número de ocupados en el sector de un 2,7%.

A nivel de ramas y, dentro de Transportes y Comunicaciones, los datos para el transporte de mercancías por carretera sólo abarcan hasta el primer trimestre y ya muestran una pérdida del 13,9%. No obstante, hay que señalar que el parón en la actividad se ha producido en mayor medida en el transporte intrarregional que cae un 26,6% frente al interregional, que lo hace en un 1,8%. Por su parte, el transporte aéreo de pasajeros, también recoge, con datos hasta mayo, una caída acumulada desde enero del 63,2%, al que contribuyen tanto los pasajeros en vuelos nacionales (-59,9%), como, sobre todo en internacionales (-94,3%).

En línea con estos indicadores de actividad, los datos de matriculación, también disponibles hasta mayo, recogen caídas muy significativas tanto en el caso de los camiones (-43,3%), como en el de los autobuses (-59,3%) y turismos (-51,3%). Por su parte, el consumo de gasolina y gasóleo, indicadores indirectos de la evolución de la rama, también muestran un comportamiento recesivo, siendo la perdida mucho más acusada en el caso de la gasolina (-29,5 acumulado hasta abril) que en el del gasóleo (-14,6% acumulado hasta abril).

En cuanto al índice de negocio de las empresas que operan en Castilla y León, aquellas dedicadas a actividades de Transporte y Almacenamiento habrían visto caer su actividad hasta abril un 17,6%. Lo mismo ocurre con el índice de actividad de las empresas dedicadas a Información y Comunicaciones, aunque en este caso el retroceso es mucho más atenuado (-2,9%).

Como ya hemos dicho, la pérdida de actividad se refleja en menor medida en el índice de personal ocupado. Así, con los datos hasta abril, el índice de personal ocupado en las empresas de Información y Comunicaciones que operan en Castilla y León muestra tan sólo una caída acumulada del 0,4% y para las empresas dedicadas a Transporte y almacenamiento el retroceso acumulado en los cuatro primeros meses del año alcanza el 1%. Por su parte, la EPA para la que, como ya hemos señalado, sólo se dispone de información del primer trimestre, recoge un aumento del 24,1%.

Por lo que se refiere a los indicadores de coyuntura de Otros servicios venta, la información es más escasa. Atendiendo a la cifra de negocio de las empresas que operan en la región, la pérdida de actividad más significativa se registra en las empresas dedicadas a la Hostelería (-38,6% acumulado hasta abril), seguidas a gran distancia de las dedicadas a Actividades profesionales, científicas y técnicas (-17,6% acumulado hasta abril), al Comercio (-10,7% acumulado hasta abril) y a las Actividades administrativas y servicios auxiliares (-9% acumulado hasta abril).

En línea con el índice de actividad de las empresas de Comercio, se encuentran los datos del comercio minorista con una caída del 23,3% en mayo con respecto al mismo mes del año anterior, debido fundamentalmente al consumo de Bienes destinados al equipamiento personal (-68,8% en mayo con respecto al mismo mes del año anterior), seguidos de los Bienes dedicados al Hogar (-39,3% en mayo con respecto al mismo mes del año anterior) y Otros (-19,2% en mayo con respecto al mismo mes del año anterior). Por su parte, en lo que respecta a los Alimentos, aunque su consumo también ha caído en mayo con respecto al mismo mes del año anterior, la perdida ha sido mucho más atenuada, situándose en tan sólo un 3%.

Desafortunadamente sólo se dispone de datos de turismo hasta febrero, es decir, antes de la entrada en vigor del estado de alarma. Dichos datos mostraban la revitalización del sector iniciado hace un par de años. El confinamiento, sin lugar a dudas, habrá dado lugar a una pérdida de actividad muy significativa en los meses de marzo, abril y mayo, pero esperamos que el sector reinicie su crecimiento en los meses de verano como consecuencia de las buenas perspectivas que se tienen de cara al turismo interior en este año.

La información relativa al sector financiero también es limitada pues sólo se dispone de los datos de créditos y depósitos del sistema bancario para el primer trimestre del año. A pesar de ello, esperamos que a lo largo del año se consoliden las tendencias ya detectadas en ese primer trimestre. A este respecto, los datos reflejaban continuidad en la relajación de la restricción del crédito (-0,7% primer trimestre de 2020 sobre el mismo trimestre del año anterior, -2,9 en 2019), sobre todo al sector privado (-0,3% primer trimestre de 2020 sobre el mismo trimestre del año anterior, -2,1 en 2019) que previsiblemente se ha acentuado y seguirá haciéndolo a lo largo del año, a medida que lleguen los fondos para poner en marcha las medidas económicas dirigidas a favorecer la financiación de las empresas. Por el lado de los depósitos, los datos del primer trimestre de 2020 reflejan un crecimiento del 3,7% con respecto al mismo trimestre del año anterior. Dicho crecimiento está alimentado por sector privado (4,1%) lo que ha permitido compensar la ligera caída ya recogida en los depósitos del sector público (-0,6 en 2020).

Como ya hemos señalado, la información sobre el empleo de la rama está limitada también al primer trimestre y, por tanto, apenas refleja el efecto de la pandemia. Así, los datos del primer trimestre de la EPA muestran crecimientos significativos en el número de ocupados de las Actividades Inmobiliarias (15,2%), seguidas a gran distancia por las Actividades financieras, de seguros (4,8%), las Actividades profesionales, científicas y técnicas, actividades administrativas y servicios auxiliares a la empresa (2,7%) y el Comercio, reparación de vehículos, transporte y almacenamiento y hostelería (0,8%). Por su parte, sólo el empleo en las Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento y hogares como empleadores domésticos recoge ya en el primer trimestre un retroceso (-1,3%). No obstante, la evolución del índice de personal ocupado en las empresas que operan en la región ya recoge pérdidas acumuladas hasta abril sobre todo en las dedicadas a la Hostelería (-5,1%) seguidas de las dedicadas a las Actividades profesionales, científicas y técnicas (-2,3%), las Actividades administrativas y servicios auxiliares (-2,2%) y finalmente las de Comercio (-1,7%).

En línea con el escenario general de retroceso, esperamos que el valor añadido de los Servicios de No Mercado también caiga en 2020 un 4,2%. Detrás de este escenario se encuentra el freno en las inversiones por parte de la Administración Pública local, regional y nacional y la contención esperada en el empleo público, a pesar del incremento en el primer trimestre del 4% que registra la EPA en el número de ocupados en la rama de Administración pública y defensa, Seguridad Social, educación, actividades sanitarias y de servicios sociales.

Para 2021, esperamos un efecto rebote en el ritmo de crecimiento del sector. Así, el crecimiento global se estima en un 4,8%, con una tasa del 5,6% para Transportes y Comunicaciones, del 4,8% para Otros servicios venta y del 4,7% para los Servicios de No mercado. En este caso, el crecimiento del sector se situará por debajo de la media nacional (7,1%).