Actualizado: 231-2-2021
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Hispalink 1996-2021

RESUMEN:
La situación de la economía regional en Castilla y León ha venido marcada en 2020 por la pandemia derivada del COVID-19. Más de 3 trimestres del año han tenido esta infección como el mayor determinante de la actividad económica y social regional. La repercusión en el crecimiento económico ha sido notable, con periodos de mayor o menor intensidad. Desde el punto de vista geográfico, la afectación ha sido general, sin que unas y otras provincias de la Comunidad hayan estado más o menos expuestas a su acción. Desde el punto de vista sectorial, el impacto no ha sido uniforme, con un mayor deterioro en la Hostelería, la Restauración y el Transporte, así como algunas subramas industriales más vinculadas a la exportación, como los Bienes de consumo.

Informe semestral Feb./2021

El deterioro de la actividad económica se ha trasladado, obviamente, al empleo, con un desempleo contenido por la articulación de los ERTEs, y un descenso de los niveles de confianza de consumidores y empresas.

Mediado el mes de marzo de 2020 se valoraba la posibilidad de que el impacto regional fuera limitado en el tiempo, lo que a su vez hubiera implicado una mayor capacidad de recuperación en el verano. No obstante, el otoño supuso un recrudecimiento de la pandemia, con sus implicaciones sobre la actividad económica y sobre la movilidad. Las perspectivas económicas para el conjunto del año se inclinaron hacia mayores contracciones, y se empezó a apreciar que 2021 no iba a ser el año de la recuperación de las pérdidas de 2020, sino que el cuarto trimestre de 2020 y el primer semestre de 2021 asistiríamos a nuevas pérdidas de dinamismo en la actividad económica. Con un descenso del 11% en el ámbito nacional, la economía castellano-leonesa ha decrecido un 8,9% en 2020. Sólo estimamos un incremento para la rama agraria (4,8%) con un descenso del 9,6% para el conjunto de las ramas no agrarias. El mayor descenso de la actividad habría sido en Construcción (-11%) seguida de la Industria, que habría contraído un 10,2%, de manera más intensa que en el ámbito nacional (-9,4%). La actividad de Servicios, con un mayor peso del comercio en el ámbito regional frente al nacional, y menor del turismo, hostelería y transportes, con una disminución del VAB del 9,3% (-11,2% en el conjunto español) ha marcado el elemento diferencial frente al conjunto del país.

Las pérdidas de empleo en el conjunto anual han sido relevantes, de un 2,6% en el conjunto anual. Agricultura e Industria disminuyen sus efectivos en más de un 6%, mientras que los Servicios pierden un 2% de ocupados. Sólo se salva de este signo negativo la ocupación en Construcción, que habría crecido un 3,8% en el conjunto anual. Nótese que los trabajadores en ERTE son clasificados como ocupados por la EPA. Los parados-EPA supusieron en el cuarto trimestre del año un 11,6%, porcentaje 4 décimas superior a la estimada por EPA al finalizar 2019.

En los próximos epígrafes nos detendremos en el comportamiento sectorial de Castilla y León. Antes conviene situar su economía para los años 2021 y 2022. La dificultad de establecer un escenario en el estado de la pandemia para el año actual, hace que hayamos establecido dos escenarios, si bien no con el mismo grado de verosimilitud. El escenario básico presupone que antes del verano las cifras estadísticas son ya moderadas, sin que sean previsibles nuevas oleadas de infecciones. Esta previsión implicaría una mejoría en las perspectivas industriales y exportadoras, así como un fuerte estímulo para el consumo de las familias. También permitiría un cierto grado de movilidad en los ámbitos nacional e internacional, con una recuperación de turismo y hostelería. En este escenario, no se prevén tensiones adicionales sobre la deuda, y las perspectivas bajistas o estables en relación con los tipos de interés mantendrían una moderación en el servicio de la misma.

Este escenario básico se concreta en un crecimiento de la economía nacional del 7,4%, con incrementos similares para las ramas no agrarias. La recuperación en Castilla y León alcanzará un 5,3% (5,4% para el conjunto de las ramas no agrarias) con ritmos similares en Industria y Servicios. Ritmos superiores estimamos para la Construcción (6,9%) y crecimientos adicionales a los de 2020 para la economía agraria (3,8%). Debemos señalar que, incluso en este escenario dinámico, no es previsible que se recuperen las pérdidas en la economía regional de 2020 en el año actual.

Las incógnitas derivadas de la pandemia y del deterioro de los niveles de confianza de empresas y consumidores nos han hecho plantearnos un escenario menos expansivo, al que asignamos una menor verosimilitud que al anterior, pero que no puede descartarse, especialmente si los ritmos de vacunación mantienen la actual parsimonia y si los niveles de contagio mantienen posiciones elevadas, junto con un trasvase de afectados por ERTE a parados, en lugar de a ocupados. En este escenario, es previsible un menor crecimiento en el ámbito nacional, que se podría quedar en el 5,9% (1,5 puntos por debajo de las previsiones del escenario básico). Desde el punto de vista regional, el incremento del PIB sería 1,1 puntos inferior al básico, con una recuperación del PIB del 4,2%. Similares incrementos serían previsibles para Industria y Servicios (4,2% y 4,1% respectivamente) y sólo Construcción mantendría tasas algo más animadas (5,3%). La rama agraria, que mantendría un año más ritmos positivos, se situaría en un 2,9%, debido a una disminución de las expectativas en consumo y exportación.

Las perspectivas para 2022 tienen un elevado nivel de incertidumbre, y deben evaluarse en estos momentos sólo como un dibujo de la senda de crecimiento. En el ámbito nacional, nos podemos encontrar con un incremento todavía destacable (5,4%) que en una buena parte refleja el aplazamiento de la recuperación que no se haya producido en 2021. Castilla y León se situaría en incrementos menores (4,1%) con una Industria en posiciones más dinámicas (4,8%) y una contención en Servicios (4%) incluso por debajo del escenario menos favorable para el año actual. El balance anual, parece reflejar una confrontación entre la necesidad de completar la recuperación pos-pandemia con una vuelta a la debilidad estructural en la que se movía la economía europea antes de 2020, y todo ello alimentado por una mayor contención en el gasto público.

Sector agrario

Los datos de producción de cereales disponibles actualmente para el año 2020 en Castilla y León, muestran crecimientos espectaculares respecto a 2019. Los resultados se deben tanto de los buenos rendimientos por hectárea de 2020, que han sido superiores a la media de los diez últimos años, como al bajo nivel alcanzado en 2019. En conjunto la producción de cereales creció un 54,6% respecto a la del año anterior, pero en productos como cebada, avena y centeno las tasas fueron muy superiores a esa cifra (76,1%, 138,9% y 73,1%, respectivamente). Sólo la producción de maíz, con un peso del 15% en el total de cereales, registró una tasa de crecimiento moderada (5,4%). También las producciones no cerealistas han registrado, en general, resultados positivos. Así las toneladas de uva recogidas han sido un 12% superiores a las de 2019, lo mismo ha pasado con la alfalfa que ha crecido un 21,9%, el girasol (15,8%) o las legumbres (38,4% las judías, 159,7% las lentejas y 26,2% los garbanzos).

Entre las pocas producciones que han visto caer las toneladas recogidas se encuentra la patata y la remolacha con descensos respectivos del 10,1% y 16,6%.

En cuanto a la rama ganadera, la información disponible hasta octubre refleja un descenso en el sacrificio de ganado (-3,4%), siendo especialmente negativo el comportamiento del ganado caprino (-15,5%) y ovino (-9%).

La población activa del sector también ha tenido un comportamiento negativo puesto que descendió un 6,3% respecto a 2019. Este resultado se debe al descenso tanto del número de ocupados, ya que la agricultura regional empleó cerca de 4.000 personas menos que en 2019 (-6,2%), como del número de parados (-7,8%).

En conjunto nuestras estimaciones para 2020 se sitúan en torno al 4,8% posicionándose Castilla y León por encima de la media nacional.

Para 2021 estimamos también una evolución positiva para el sector (3,8% en el escenario básico), aunque dada la ausencia total de datos de avance se trata de una cifra volátil, sobre todo teniendo en cuenta la importancia que la climatología tiene para la mayor parte de las producciones agrarias de la región. Algo similar podríamos decir para el año 2022, donde avanzamos un crecimiento del 2,5%.

Sector industrial

Concluido el año 2020, estimamos una caída de la industria regional de más de diez puntos (-10,2%), ocho décimas más intensa que el comportamiento esperado en la rama a nivel nacional. En concreto, son los Bienes de equipo los que muestran el mayor descenso (-12,2%), seguidos de los Bienes de Consumo (-9,6%) y los Intermedios (-9,3%). La rama energética decrecerá en 2020 un 8,1% de manera que el conjunto de los Productos Industriales se contraerá al cierre de 2020 un 10,5%.

El Índice de Producción Industrial base 2010 (IPI), con datos hasta diciembre de 2020, ha experimentado un descenso interanual del 9,8%. La contracción de Bienes de equipo por la parada total de la producción durante más de dos meses y la incertidumbre ligada a la demanda para el sector ha supuesto un -22,4%; le siguen los Bienes intermedios que caen un 12,3% y los de Consumo duradero (-19,4%). La rama energética ha experimentado crecimientos continuos en la segunda mitad del año y termina el año con un crecimiento del 11,5%.

Por su parte, el balance anual para el cuarto trimestre de 2020 indica que se han perdido 16.957 ocupados en el conjunto de la Industria, con un descenso del 9,5% frente al mismo trimestre del año anterior, mientras que observamos un 2,5% de decrecimiento del empleo industrial en España en dicho periodo anual. Además, los parados EPA crecen en el cuarto trimestre de 2020 en la región un 18,2% anual, frente al 19,8% registrado en España.

Respecto al paro registrado en la Industria regional, el año 2020 concluyó con un incremento en tasa anual del 11,3%. El comienzo del año actual mantiene la misma tendencia, registrando un aumento en el mes de enero de 452 parados adicionales a los del mes anterior.

Las expectativas empresariales para el actual trimestre en Castilla y León, sostienen una opinión favorable sobre la marcha de su negocio el 8,3% de los establecimientos, frente a un 47,4% que opina que será desfavorable. En España estos porcentajes han sido del 8,6% y 45,1%, respectivamente. Por tanto, el Balance de Expectativas (diferencia entre el porcentaje de respuestas favorables y desfavorables), se sitúa en -39,1 puntos para Castilla y León y en -36,5 puntos para España.

No obstante, el sector industrial se manifiesta, junto con el de la Construcción, como el sector menos pesimista en cuanto a las expectativas para el cierre del pasado año (-23,0 puntos), en la misma línea del sentir sectorial a nivel nacional.

La matriculación de vehículos de carga en el año 2020 decreció un 20,3% respecto del año anterior, apreciándose un pequeño repunte en las matriculaciones en el mes de diciembre. La ausencia de actividad llevó también, evidentemente, a que el consumo de gasóleo, utilizado como indicador de demanda, se redujera en los diez primeros meses del año en un 14,7%.

En cuanto al comercio exterior industrial de la región y con datos acumulados hasta noviembre de 2020, se observa un decrecimiento del 15,2% en las exportaciones y un decrecimiento, también, en las importaciones, del 19,6%, con respecto a los once primeros meses de 2019. Con todo, el saldo comercial acumulado en dicho periodo resulta positivo en 3.234,7 millones de euros. La tasa de cobertura en el periodo descrito se sitúa en el 135,1%. Pese a la parada productiva obligada en el segundo trimestre del año, la subrama de Material de transporte y sus componentes, presenta un crecimiento del 1,35%.

Para 2021 mantenemos una hipótesis moderadamente optimista en el escenario básico (5,4%) con incrementos más relevantes en Bienes intermedios (6,1%) y Bienes de Consumo (5,8%) si bien el ritmo será inferior (4,7%) para Bienes de equipo. La rama energética crecerá al ritmo del conjunto del sector. Este crecimiento desacelerará ligeramente en 2022, situándose en un 4,8%, como ya hemos comentado anteriormente.

Construcción

Nuestras estimaciones para el año 2020 ya finalizado indican un decrecimiento del 11% en el total de la rama. El comportamiento del empleo, no obstante, ha ido mejorando a lo largo del año. Así, en media anual el número de ocupados (que incluye a los sometidos a ERTE) ha crecido un 3,8%, y en el cuarto trimestre de 2020, dicho número se incrementó un 11,1% con respecto al mismo trimestre de 2019.

Los indicadores de actividad no son tan positivos. La licitación oficial, con datos del Ministerio de Fomento, disminuyó entre enero y noviembre de 2020 un 49,8%, y este decrecimiento se situó en un 22,2% si se toma como referencia los datos de la Cámara de Contratistas de Castilla y León (-35,7% en Edificación y -18,5% en Obra civil). Esta segunda fuente presenta también el desglose de cifras por Administraciones, que varían desde el -18% de la Administración regional hasta el -25,9% de la Administración Central.

También se sitúan en términos contractivos los datos de viviendas libres iniciadas, que con datos entre enero y septiembre habrían decrecido un 22% (el decrecimiento habría sido del 29,7% en el conjunto español). En cuanto a las Hipotecas, y con datos de enero a noviembre, su número habría crecido un 0,7% acumulado, mientras que en importe la variación es negativa (-2,8%).

Las cifras más positivas corresponden a la terminación de viviendas, con un crecimiento del 35,8% en Castilla y León, superior al incremento nacional, que resultó ser del 13,8%.

La encuesta de Opiniones empresariales para el sector muestra también saldos negativos para la diferencia entre opiniones favorables y desfavorables. El Indicador de Clima en la Construcción muestra un saldo de -52,6 en el cuarto trimestre, si bien ha mejorado desde el valor de -70,5 en el segundo. Esta pauta es general, para el Volumen de obra, el saldo, que fue de -71,3 en el segundo trimestre mejoró en el cuarto, situándose en -51,7. Y la cartera de pedidos muestra un comportamiento similar, mejorando desde -69,6 del segundo hasta -53,6 en el cuarto.

Como ya hemos señalado en el apartado anterior, las perspectivas para 2021 son positivas, si bien insuficientes para recuperar los descensos de actividad de 2020. Estimamos que el sector podría crecer un 6,9% en el escenario básico, mientras que si las perspectivas relacionadas con la pandemia en contagios y vacunación no son alentadoras, este incremento podría quedarse sólo en un 5,3%. En 2022 los ritmos serían más moderados, estimando un crecimiento de sólo un 4,7%.

Sector Servicios

El sector Servicios habría cerrado 2020 con una caída del 9,3%, más de 3 puntos por debajo de la prevista el pasado junio (-6,8%), debido fundamentalmente al comportamiento de los Servicios de mercado, que habrían visto aumentar su retroceso en casi 4 puntos (-11,8% frente a -7,8% en junio), mientras que los Servicios de No mercado habrían suavizado el descenso en más de 1 punto (-3,1% frente al -4,2% en junio). Dentro de Servicios de mercado las subramas habrían tenido un comportamiento dispar que se concreta en la estimación de un mayor retroceso para Otros Servicios Venta (-12,7% frente a -8,2% en junio) y un sostenimiento de la previsión para Transportes y Comunicaciones (-5,1%). En términos comparativos, el comportamiento de la región es más optimista que el esperado a nivel nacional (-11,4%), porque en Castilla y León el sector es menos cíclico.

En cuanto a los indicadores de seguimiento, para la mayor parte, se dispone de información completa para todo el año y, como era de esperar, todos los indicadores se encuentran en situación de claro retroceso, tanto en términos del crecimiento anual acumulado como en su comparación con respecto al mismo periodo del año anterior.

Si atendemos a la cifra de negocio de las empresas que han operado en la región se ha observado una caída acumulada del 11,2% hasta noviembre. No obstante, la pérdida en el índice del personal ocupado no ha sido tan grande (-3,9%) porque los empleados sujetos a ERTEs siguen siendo considerados personal de la empresa. En esa misma línea, los datos de la EPA de los cuatro trimestres recogen una pérdida de empleo en el sector de tan sólo un 2,0%.

Si descendemos a nivel de subramas, dentro de Transportes y Comunicaciones, los datos para los tres primeros trimestres del año del transporte de mercancías por carretera muestran un descenso del 7,6%. No obstante, hay que señalar que el parón en la actividad se ha producido en el transporte intrarregional (-16,0%) e internacional (-4,1%) ya que el interregional ha crecido un 3,0%. Por su parte, el transporte aéreo de pasajeros, también recoge, con datos hasta diciembre, una caída acumulada desde enero del 66,9%, al que han contribuido tanto los pasajeros en vuelos nacionales (-62,7%), como sobre todo en internacionales (-97,3%).

En línea con estos indicadores de actividad, los datos de matriculación, también disponibles hasta diciembre, recogen caídas muy significativas tanto en el caso de los camiones (-20,3%), como en el de los autobuses (-51,4%) y turismos (-21,3%). Por su parte, el consumo de gasolina y gasóleo, indicadores indirectos de la evolución de la rama, también han mostrado un comportamiento recesivo, siendo la pérdida mucho más acusada en el caso de la gasolina que en el del gasóleo (-23,8 y -14,4% acumulados hasta noviembre, respectivamente).

En cuanto al índice de negocio de las empresas que operan en Castilla y León, aquellas dedicadas a actividades de Transporte y Almacenamiento habrían visto caer su actividad hasta noviembre un 10,8%. Lo mismo ocurre con el índice de actividad de las empresas dedicadas a Información y Comunicaciones, aunque en este caso el retroceso habría sido mucho más atenuado (-4,0%).

Como ya hemos dicho, la pérdida de actividad se ha reflejado en menor medida en el índice de personal ocupado. Así, con los datos hasta noviembre, el índice de personal ocupado en las empresas de Información y Comunicaciones que operan en Castilla y León ha mostrado una caída acumulada del 3,2% y para las empresas dedicadas a Transporte y almacenamiento el retroceso acumulado ha sido de tan sólo un 1,4%. Por su parte, los datos de la EPA en media anual recogen para la rama de Información y comunicaciones un aumento en el número de ocupados del 4,9%.

Por lo que se refiere a los indicadores de coyuntura de Otros servicios venta, también se cuenta con información anual casi completa para la mayor parte de ellos. Atendiendo a la cifra de negocio de las empresas que operan en la región, la pérdida de actividad más significativa acumulada hasta noviembre se habría registrado en las empresas dedicadas a la Hostelería (-46,5%), seguidas a gran distancia de las dedicadas a Actividades administrativas y servicios auxiliares (-18,1%), a Actividades profesionales, científicas y técnicas (-10,1%) y al Comercio (-8,1%).

En línea con el índice de actividad de las empresas de Comercio, se encuentran los datos del comercio minorista con una caída del 6,3% en noviembre con respecto al mismo mes del año anterior, debido fundamentalmente al consumo de Bienes destinados al equipamiento personal (-38,0% en noviembre con respecto al mismo mes del año anterior) ya que el consumo de Bienes destinados al equipamiento del hogar y a Otros bienes ha registrado crecimientos del 4,0% y 0,5% (con respecto al mismo mes del año anterior) respectivamente. Por su parte, el consumo en Alimentación se ha mantenido más estable con una pequeña pérdida del 0,2%.

En cuanto al turismo, motor económico de la rama, las expectativas de revitalización que se tenían para los meses de verano, una vez finalizado el confinamiento, no se han materializado. Fruto de ello son las fuertes pérdidas acumuladas a lo largo de todo el año en la actividad del sector que se sitúan en un 67,2% en el número de viajeros y del 65% en el de pernoctaciones. Por supuesto, a dichas pérdidas contribuyen tanto el turismo nacional (-63,1% viajeros, -62,5% pernoctaciones) como sobre todo el extranjero (-81,0% viajeros, -79,4% pernoctaciones).

La información del sector financiero, relativa a los créditos y depósitos del sistema bancario, abarca sólo hasta el tercer trimestre. Los datos de crecimiento del tercer trimestre, sobre el mismo trimestre del año anterior, reflejaban, como ya avanzamos, un aumento en los créditos dirigidos tanto al sector privado (1,7%) como al sector público (2,7%) en línea con la vía adoptada para sostener el capital productivo y frenar la destrucción de empresas. Por el lado de los depósitos, los datos del tercer trimestre de 2020 reflejan un fuerte crecimiento con respecto al mismo trimestre del año anterior (8,4%). Dicho crecimiento estaría alimentado tanto por el sector público (21,4%) como por el sector privado (7,8%) y, fundamentalmente, por los depósitos a la vista (16,0%) que han permitido compensar el retroceso en los depósitos a plazo (-26,3%).

En cuanto al empleo, los datos de la EPA en media anual, muestran pérdidas significativas en el número de ocupados de las Actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento y hogares como empleadores domésticos (-5,1%), seguidas de las de Comercio, reparación de vehículos, transporte y almacenamiento y hostelería (-3,8%), las Actividades Inmobiliarias (-2,6%), las Actividades financieras, de seguros (-1,7%) y las Actividades profesionales, científicas y técnicas, actividades administrativas y servicios auxiliares a la empresa (-1,4%). En esta misma línea se ha comportado el índice de personal ocupado en las empresas que operan en la región, con pérdidas acumuladas hasta noviembre sobre todo en las dedicadas a la Hostelería (-10,8%) seguidas de las dedicadas a las Actividades administrativas y servicios auxiliares (-4,8%), las Actividades profesionales, científicas y técnicas (-2,2%), y finalmente las de Comercio (-1,6%).

Para 2021, esperamos un mayor efecto rebote en el ritmo de crecimiento del sector que el avanzado en junio. Así, en el escenario básico, el crecimiento global se estima en un 5,2%, con una tasa del 6,7% para Transportes y Comunicaciones, del 5,6% para Otros servicios venta y del 3,9% para los Servicios de No mercado. El crecimiento global del sector se situará por debajo de la media nacional que alcanzará el 7,7%.

La previsión para 2022 situaría el crecimiento en un 5,5%, con una tasa del 3,0% para Transportes y Comunicaciones, del 4,9% para Otros servicios venta y del 2,4% para los Servicios de No mercado. De nuevo, el crecimiento regional estaría por debajo del crecimiento esperado a nivel nacional (5,5%).