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Autores
Hispalink-Aragón. Equipo
Universidad de ZaragozaCoordinador:
Javier Trivez Bielsa
RESUMEN
La economía aragonesa completa, en 2010, el tercer año de crisis con síntomas evidentes de agotamiento. La novedad del ejercicio es que los datos de crecimiento parecen haberse estabilizado en la franja de valores positivos. En concreto y por primera vez desde finales de 2008, el cuarto trimestre de 2010 registra un dato de crecimiento en términos de PIB no negativo.
INFORME SEMESTRAL Junio/2011
El balance para el conjunto del año 2010 sigue siendo negativo con un recorte en el VAB total del -0,5%, lejos del terrible -4,5% producido en 2009. El sector industrial retorna a la normalidad con tasas de crecimiento significativas, 2,3%, superando la caída histórica sufrida en el ejercicio de 2009, -16,1%. Por otro lado, persisten las dificultades en el sector de la construcción, -3,8%, y el capítulo de los servicios de mercado, -1,6%. Las peores noticias corresponden al empleo, donde continúa la hemorragia con una intensidad inusualmente alta. En los dos últimos años se han destruido 60.000 empleos en la economía aragonesa, lo que supone amortizar el 10% del volumen de ocupación; en paralelo, la tasa de paro se ha duplicado pasando del 7,1% de 2008 al 14,8% de finales de 2010.
Las previsiones que manejamos para el bienio 2011-2012 inciden en la hipótesis de progresiva recuperación en la actividad económica. Todos los indicadores de coyuntura señalan que la economía aragonesa ha consolidado su evolución a lo largo del último año. Si tomamos como punto de referencia el mes de diciembre de 2010, las exportaciones totales han mejorado 30 puntos; el IPI lo ha hecho en 17 puntos y en casi 25 el correspondiente al subsector de bienes de equipo; el consumo de cemento arroja datos de crecimiento subyacente positivo, 1,7%, por primera vez en tres años aunque persiste la debilidad en la construcción residencial, con una caída del -38,0% en las viviendas iniciadas. Las mejoras se extienden también a componentes marginales de la economía aragonesa como el turístico, con una mejora de 20 puntos en el indicador de pernoctaciones. Otros indicadores de corte más generalista como la matriculación de turismos o las colocaciones registradas corroboran esta tendencia, que sitúan a la economía aragonesa en línea con la media nacional.
En este contexto de ligera contención, el problema es que la recuperación se está desarrollando de forma más lenta de lo esperado. Después de tres años de crisis, las expectativas de crecimiento en el PIB siguen siendo muy débiles, en general por debajo del 1,0%, por lo que continuará el proceso de destrucción de empleo. La economía aragonesa es muy dependiente de la aportación del sector industrial, especialmente del bloque de la automoción, el cual se encuentra a su vez muy vinculado al ciclo de la economía europea a través de las exportaciones. La mejora experimentada en la zona euro a lo largo de 2010 ha tenido un claro efecto beneficioso sobre la economía aragonesa. La expectativa es que este impulso se mantenga igualmente en 2011 y 2012. Las predicciones en este sentido son ligeramente optimistas ya que la propia Comisión Europea mantiene una previsión de crecimiento del 1,7% para el bienio 2011-2012, en línea con el producido para 2010, 1,8%. Esta previsión está sujeta a muchas incertidumbres y existen aspectos de riesgo tanto al alza como a la baja. Sin embargo, todo ello perfila un escenario de relativa seguridad a medio plazo para la economía aragonesa.
Nuestras predicciones apuntan a un modesto incremento del PIB aragonés
en estos dos años, del 0,5% en 2011 y del 1,1% en 2012, junto a datos
muy débiles de empleo: volverá a caer en 2011, -1,0%, para remontar
ligeramente en 2012, 0,8%.
La etapa final de la crisis en la economía aragonesa vendrá caracterizada
por el progresivo relanzamiento del ciclo industrial para el que prevemos
un crecimiento del 2,0% en 2011 y del 1,7% en 2012. El protagonismo dentro
de este sector volverá a recaer, una vez más, en el bloque de
bienes de equipo y bienes intermedios, con crecimientos estimados en las proximidades
del 3,0% para el primero y por encima del 1,0% para el segundo; por el contrario,
persistirá la debilidad en el agregado de los bienes de consumo, con
crecimientos cortos e inferiores al 1,0% anual. Estas buenas perspectivas
todavía serán insuficientes para crear empleo de forma significativa
aunque, por lo menos, se frenarán las pérdidas. Estimamos que
en estos dos años se crearán 1.400 empleos industriales en la
región a una tasa de crecimiento del 0,7% anual.
El sector de los servicios también flexionará suavemente al alza, aunque partiendo de una situación más deteriorada. Las expectativas son ligeramente expansivas tanto en el bloque de los servicios privados como en el de los servicios de no mercado, por primera vez en los últimos tres años. La previsión de crecimiento para los primeros es muy pequeña en 2011, 0,6%, aunque tiende a mejorar para 2012, 1,1%. En el caso de los servicios de no mercado predominarán las restricciones en materia de consolidación fiscal, por lo que las expectativas son necesariamente modestas, 0,9% en 2011 y 0,6% en 2012. Al igual que ocurre con el sector industrial, la reacción en términos de empleo será más lenta. Esperamos que se mantengan las pérdidas en 2011, donde se destruirán 5.600 ocupaciones, para poder crear empleo neto en 2012, 2.600 nuevos puestos de trabajo. Por lo que hemos comentado, las expectativas son moderadamente más optimistas en el capítulo de los servicios privados que en el de los públicos.
Las perspectivas más desfavorables corresponden nuevamente al agregado de la construcción, que viene registrando recortes en la economía aragonesa desde el año 2008. Las caídas volverán a repetirse en 2011, -3,7%, aunque probablemente finalizarán en 2012, año para el que predecimos un crecimiento del VAB de este sector del 1,1%. En el capítulo del empleo continuarán dominando los recortes, aunque en una progresión amortiguada: prevemos la pérdida de 3.200 ocupaciones en 2011, -6,0%, y de tan apenas 100, el -0,1%, en 2012.
Los datos de población activa se encuentran estabilizados desde mediados del año 2009, probablemente como consecuencia del denominado efecto desánimo. No esperamos cambios sustanciales en esta variable durante el bienio 2011-2012; en concreto, nuestras previsiones apuntan a un ligero recorte en 2011, -0,7%, seguido de una pequeña corrección alcista en 2012, 0,1%. En consecuencia, en 2011, se acentuarán los problemas de desempleo en la economía aragonesa, aumentando el número de parados en 1.100 personas. La tasa de paro será del 15% al final de ese año. La expectativa es que, en un contexto general de debilidad en los mercados laborales, esta dinámica se revierta a lo largo de 2012 para el que prevemos una reducción en el número de parado de 3.600 personas. La tasa de paro, a finales de ese año, se situará en el 14,4% de la población activa.