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Autores
Hispalink-Aragón. Equipo
Universidad de ZaragozaCoordinador:
Javier Trivez Bielsa
RESUMEN
La actual crisis económica está afectando de manera muy significativa
a la actividad económica aragonesa. Las consecuencias fueron muy negativas
durante 2009, año en el que se produjeron caídas históricas
en la mayor parte de indicadores, tanto en términos de VAB como de empleo.
El PIB regional sufrió una caída del -4,5% y se destruyeron 37.600
puestos de trabajo, lo que implica una disminución porcentual interanual
de personas ocupas en Aragón del -6,1%. El número de desempleados
aumentó en un 80%. Ningún sector se ha mantenido al margen de esta
auténtica debacle, con la salvedad de los servicios de no mercado por
sus características contracíclicas.
INFORME SEMESTRAL Junio/2010
Las previsiones que apuntamos para el bienio 2010-2011 pueden interpretarse como positivas, al menos en términos comparativos con las observadas el último año. Podríamos decir, en consecuencia, que lo peor de la crisis parece haber pasado y, mas concretamente, podríamos fechar en el primer semestre de 2009 el período temporal de mayor virulencia de la misma. Todos los indicadores que manejamos parecen confirmar esta impresión. De hecho, con la única salvedad del IPI del sector energético y de los indicadores relativos al sector de la construcción (específicamente, los relativos al número de viviendas visadas, iniciadas y terminadas), todos los crecimientos subyacentes de los indicadores manejados muestran perspectivas a corto plazo positivas respecto a su situación observada en diciembre de 2009.
La impresión generalizada, sin embargo, es de desánimo y de pesimismo, como no puede ser de otra manera, pues es bien conocido que los efectos de las crisis suelen siempre causar estragos anímicos con un cierto desfase temporal. Las recientes medidas de restricción de gasto adoptadas por la mayoría de los gobiernos de la UE, entre ellos el de España, no han contribuido precisamente a disminuir el desasosiego y la sensación de incertidumbre. Con independencia de los beneficios que las mismas puedan reportar a la hora de reducir los elevados déficits públicos producidos por la reciente crisis financiera, lo que resulta incuestionable es que estas medidas, junto con otras en materia de política fiscal (elevación de impuestos, especialmente, del IVA) no van precisamente a contribuir a incrementar la actividad económica a corto plazo. Estas medidas, sin duda, producirán una desaceleración en la salida de la crisis económica; es por ello, que las perspectivas para 2010 siguen en la senda del decrecimiento (tanto del PIB como del empleo), aunque, como ya señalamos, la magnitud de estos valores negativos se espera que sea sensiblemente inferior a la correspondiente al último ejercicio económico.
Nuestras predicciones apuntan a un decrecimiento del PIB aragonés en 2010 del -1,1% y del -2,6% del empleo.
La crisis seguirá cebándose en los sectores de la industria y, especialmente, de la construcción. En el primer caso, estimamos una variación interanual del -2,3% en términos de VAB y del -3,1% en términos de empleo (esto supone la destrucción adicional de 3.300 empleos netos en la industria regional). Ningún subsector industrial escapa a estas desfavorables perspectivas, aunque los datos son especialmente negativos en el caso del subsector de Bienes de consumo para el que predecimos una variación interanual del VAB del -3,2% y del -4,8% de las personas ocupadas en el mismo. Tampoco son positivas las cifras de los subsectores de Bienes intermedios y Bienes de equipo, para los que se espera una reducción de sus respectivos Valores añadidos brutos del -1,7% y -2,3%, respectivamente, que se traduce en disminuciones porcentuales en términos de empleo, en cada caso, del -1,5% y -2,6%. Estos datos aun siendo negativos no tienen nada que ver con los espectaculares, por negativos, registros observados para estos subsectores en 2009, siempre con cifras negativas, en términos de empleo, de dos dígitos (-17,2% fue la variación interanual en 2009 del empleo en el total de la industria regional aragonesa).
El sector que arroja, sin embargo, perspectivas más desfavorables en 2010 es el de la Construcción, sobre todo en términos de empleo. Nuestras predicciones apuntan a un crecimiento negativo del VAB de este sector del -2,5%, sólo dos décimas peor que el apuntado para el sector industrial; sin embargo, las implicaciones que para el empleo de este sector tiene esta contracción de la actividad es mucho más virulenta y se traduce en una variación interanual negativa del -6,8% que implica la destrucción adicional de 4.000 empleos netos.
Ni el sector agrario ni el terciario escapan a los datos negativos. Para el primero predecimos un crecimiento también negativo del -1,6%, en términos de VAB, y del -4,1% en términos de empleo. Por lo que respecta al sector de Servicios, el balance global es, como hemos señalado, también negativo en términos de VAB y empleo (-0,5% y -1,8%, respectivamente, son nuestras predicciones al respecto).
Si a la disminución del -2,6% de los empleos apuntados sumamos un incremento estimado del 0,8% en la población activa, se obtiene un nuevo aumento significativo en el número de parados en Aragón, concretado, en 9.800 (incremento interanual del 11,6%), lo que llevaría a incrementar la tasa de paro regional en 1,6 puntos porcentuales adicionales a finales de año, situándose en el 14,4%.
En línea con el escenario previsible para la UE y, en especial, para la economía española, se espera que 2011 sea el año en el que vuelvan a registrase globalmente cifras positivas de crecimiento, especialmente, en términos de PIB, aunque las predicciones son tan modestas (0,7% es el crecimiento del PIB previsto para Aragón, una décima más que para España) que todavía serán insuficientes para generar empleos netos, si bien el número de parados puede reducirse ligeramente si se cumplen las perspectivas de contracción en la población activa regional (-0,7% es la cifra que predecimos para esta magnitud en 2011). En estas circunstancias, el final de la crisis económica podría vislumbrase de manera más diáfana a finales del año próximo, dejando eso sí un mercado laboral con una tasa de paro en las proximidades del 14%, bien distante de las cifras registradas en los años recientes de 2006-2007 que prácticamente situaban el paro regional en el correspondiente al paro friccional (en el entorno del 5%) definitorio de una situación que cabe calificar como de pleno empleo.